MALDICION EN BENDICION

CONVIRTIENDO LA
MALDICIÓN EN BENDICIÓN
Por: Luis Alberto

¡Dios ha ordenado que el problema sea nuestro siervo! A decir verdad, entre más intenso y tenaz
sea el trabajo del enemigo, más nos empuja a la cima, al trono. Dios puede darle un rotundo giro a las contrariedades que nos acosan, a las
injusticias, a las dolorosas demoras e incluso a los traumas de la niñez, para que obren en nuestro favor. Muchas veces el problema es un regalo
que Dios nos hace.
Es un sagrado tesoro. Así sucedió en la vida de José. Todas las crueldades que sus hermanos mayores cometieron contra él, lo empujaron
hacia el trono de Egipto. Lo mismo ocurrió en la vida de Job.
Todos sus problemas culminaron en una doble porción y en honra eterna. El problema existe
para ser nuestro siervo. Cuando Dios se complace en nosotros, es capaz de “volver la maldición en bendición.”


(Neh 13:2) por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición.

Cuando el hombre cayó, Dios tuvo que pronunciar la maldición que sería un freno para la naturaleza caída.

(Gén 3:16) A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

(Gén 3:17) Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

(Gén 3:18) Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

(Gén 3:19) Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

(Gén 5:29) y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.

La maldición fue una obra de la misericordia de Dios para con el hombre caído, siendo las
implicaciones: dolor, ardua labor y gran adversidad. Dios sabe lo que el hombre perverso es capaz de hacer si no se le mantiene controlado

(Ecl 8:11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.

(Sal 73:3) Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos.

(Sal 73:4) Porque no tienen congojas por su muerte,
Pues su vigor está entero.

(Sal 73:5) No pasan trabajos como los otros mortales,
Ni son azotados como los demás hombres.

(Sal 73:6) Por tanto, la soberbia los corona;
Se cubren de vestido de violencia.

(Eze 22:8) Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has profanado.

Una vez que la maldición ha realizado toda su obra, Dios la quita.

(Apo 22:3) Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

A veces Dios permite que en nuestras vidas haya un aguijón o problema recurrente, hasta que se realiza una determinada obra de gracia, o que una rebeldía deja de ser; Entonces, lo quita.
Este fue el caso en la vida de Job.
Pablo también necesitaba un aguijón que lo mantuviera en la carrera.

(2Co 12:6) Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.

(2Co 12:7) Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera;

(2Co 12:8) respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.

(2Co 12:9) Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Al igual que una perla se forma por irritación, Dios prolonga a veces una circunstancia agravante con el fin de desarrollar algo hermoso
en nuestras vidas.
Desde la transgresión en el huerto del Edén, Dios ha tenido que trabajar por medio de los fracasos del hombre e ingeniarse otro plan para la raza
humana. El día en que el hombre transgredió, eligió una senda difícil.

(Pro 13:15) El buen entendimiento da gracia;
Mas el camino de los transgresores es duro.

Dios tuvo que reorientar al hombre después de la
caída, y desde entonces, el camino nunca ha sido fácil.
La maldición imputada en Génesis 3:16-19 tiene cuatro objetivos principales:
1.) Restringir la naturaleza caída general.
2.) Mantener al hombre en su curso.
3.) Instruir al hombre en cuanto a Dios y sus sendas.
4.) Destruir con muerte la naturaleza caída, para que el hombre se levante incorruptible y sin pecado.

Por cuanto el hombre cayó debido a la desobediencia, Dios tuvo que maldecir la tierra por su causa; Sin embargo, la maldición (con todas sus penas y angustias) crea una oportunidad para que Dios produzca cualidades divinas en el hombre.
Misericordia, longanimidad, mansedumbre, amor verdadero, fe, lealtad, paciencia, y muchas
otras virtudes se desarrollan gracias a la adversidad. Es necesario que el hombre padezca,
se entristezca, se fatigue, y sea oprimido. El mismo hecho de que el hombre pueda morir es obra de la misericordia divina, ya que con la
muerte se destruye la naturaleza del pecado que
reside en los miembros del cuerpo, y por consiguiente podemos resucitar con un cuerpo sin
pecado. Sin embargo, debemos tener cuidado de no morir prematuramente. Dios usa la maldición
para finalmente bendecirnos. Cuando un problema o un enemigo ha cumplido su misión,
Dios nos libera de él.
Nacimos para ser probados.

(Job 7:17) ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas,
Y para que pongas sobre él tu corazón,

(Job 7:18) Y lo visites todas las mañanas,
Y todos los momentos lo pruebes?

Dios ha fijado su corazón en el hombre y está probándolo a toda hora.
El problema tiene una forma misteriosa de revelar quiénes somos y cuáles son nuestras
deficiencias. El aprobar o reprobar nuestras pruebas indica la posición que tendremos en el cielo por toda la eternidad.
Muchas veces no nos damos cuenta de que estamos siendo probados. Por eso, debemos estar más conscientes de que nos observan.
Somos espectáculo para hombres y ángeles.
Estamos sometidos al escrutinio de principados, de potestades y del mundo, pero sobre todo del Señor mismo.

Dios nos somete a prueba:
• Para ver de que estamos hechos.
• Para ver que nos motiva a hacer las cosas, y que deficiencias tenemos.
• Para ver si Dios es la Prioridad en nuestras vidas (Gn. 22:1-2: Job 1:8-12; Dt.13:1-3).
• Para ver si somos dignos de las promesas de Dios y leales a las verdades que nos ha confiado.
• Para ver si somos capaces de recibir el poder que le hemos pedido a Dios. (Entre más grande es el poder que anhelemos recibir de Dios, mayores
serán las pruebas).
• Para ver si somos dignos de ocupar las posiciones de las que Satanás y sus seguidores están destituidos.
• Para ver si calificamos para ser su Esposa y estar en las bodas (Ap.19:9)
• Para ver si calificamos para estar en la resurrección, juzgar a los ángeles y gobernar y
reinar con Cristo.
• Para ver si estamos sirviendo a Dios sólo para obtener bendiciones y prestigio, o simplemente
por amor a Él.
• Para hacernos más rectos y santos.
• Para darle a nuestras vidas una mayor revelación del Señor.
• Para bendecir nuestro postrer estado, para exaltarnos y darnos un nombre eterno.
• Para dar a nuestras vidas nueva gracia al estar en un nuevo sitio de bajeza (La gracia le es dada
a los humildes.)
• Para que Dios tenga una respuesta que dar a sus adversarios (Pr. 27:11, Sal.119:42).
La iglesia tiene un concepto equivocado de la vida y del problema; Fuimos creados para Dios.
Dios no fue creado para nosotros. Fuimos hechos para servir a Dios, no es Dios el que debe servirnos.
En vez de decirle a Dios lo que nosotros queremos, debemos preguntarle a Dios qué quiere. Gran parte del evangelio que se predica
en la actualidad es un evangelio de beneficios
y produce en la iglesia una mentalidad de beneficencia. “¿Qué me van a dar?
¿Cuánto puedo sacar yo de esto para mi propio provecho? ¿Cuál es el mínimo de sacrificio
necesario para que yo reciba el máximo beneficio.? ” Actitudes así son síntomas de lo que
denominamos “Cristianismo por conveniencia”.
El “Evangelio de Beneficios” es una mentalidad que se predica desde muchos púlpitos. Usa a Dios
como medio de satisfacer las necesidades y los anhelos de las personas, a la vez que produce poco interés en hacer la voluntad de Dios
y en tener un corazón transformado. Es una propuesta de recibir algo a cambio de nada. Ofrece perdón gratuito (liberación de culpas),
Medicina gratuita (sanidad divina),
Provisión gratuita (liberación de presiones económicas), además de liberación de
Abatimiento y tristeza. Y no se equivoque, Dios se deleita en derramar generosamente todos estos
dotes sobre su pueblo, para animarlo y socorrerlo en la difícil jornada de la vida. Sin embargo, aunque todos éstos son beneficios del evangelio, no son fundamentales.
La intención de Dios no ha sido nunca que su pueblo acampe en las bendiciones pasajeras. Por el contrario; Él está más interesado en lo que vamos a llegar a ser, y en lo que le permitimos
realizar en nuestras vidas.
Todo el propósito del Cristianismo es transformarnos y hacernos aptos para Él para toda la eternidad.
Ya que esto requiere cambio, no siempre es el camino más fácil. Por eso, un evangelio que fomenta el bienestar, la comodidad, la conveniencia, una pronta respuesta y la salida
más rápida de toda circunstancia desgradable, no es un verdadero evangelio. Sin embargo, es un evangelio popular.
El propósito supremo de la creación se basa en el matrimonio. Dios se propuso formar en la tierra
una esposa madura, capaz de conocerlo y entenderlo íntimamente (Jer. 9:24). Deseaba alguien compatible, alguien de su nivel. El Señor busca una esposa que lo ame no sólo por las
bendiciones o por lo que pueda conseguir para sí misma, sino ¡por lo que Él es! De no ser así,
tendría en sus manos a una niña egoísta,
egocéntrica e interesada. Precisamente eso es lo que un evangelio deficiente produce.
Por el contrario, un evangelio que revela el costo real de ser un verdadero cristiano, produce una
esposa gloriosa, sin mancha ni arruga.
Por lo tanto, nos enfrentamos a una controversia que es tan antigua como el mismo hombre. Hace muchos años, Satanás discutía a Job de servir a Dios solamente por los beneficios.
Satanás alegaba:
“Job te sirve sólo porque le has prosperado; retira todas sus bendiciones y te maldecirá en tu misma presencia”. Realmente, lo que Satanás estaba diciendo era:
“Job tiene segundas intenciones.
Sólo está utilizando a Dios para sus intereses egoístas!” Lamentablemente, la acusación que Satanás le levantó a Job se cumple en algunos creyentes, porque descubrimos en Juan 6:26-27
que la multitud seguía a Jesús solamente porque les solucionaba las necesidades físicas.
La mayor parte de ellos lo abandonaron al llegar las pruebas de la vida.
Es irónico, pero la acusación de Satanás contra Job fue una denuncia de sí mismo, porque exactamente en ese aspecto Satanás había fallado
vergonzosamente (Ro. 2:1). Lucifer servía a Dios siempre y cuando todos le alabaran y se maravillaran de su belleza. Poseía encanto,
sabiduría, carisma y habilidades musicales sin paralelo. En los cielos, ¡Lucifer era el comentario!
¿Estaba Lucifer agradecido por todas estas cosas? ¡No!
Lo único que quería era tener más, ¡más para sí!
Cuando Dios se vio obligado a degradarlo por su locura y soberbia, ¿lo lamentó Lucifer? ¿Se arrepintió quizá por el dolor y vergüenza que le había ocasionado a su Señor?
¡No en absoluto! Lo único que lamentó fue el perder posición, poder y alabanza.
Es evidente que sólo servía a Dios por las bendiciones; porque cuando Dios se las quitó,
“¡maldijo a Dios en su misma presencia!” Por lo tanto, debemos hacerle frente a este hecho
si queremos vencer a Satanás, tenemos que triunfar en las pruebas que él reprobó.
El Señor también pasó a Abraham por la prueba. ¿Qué era lo primero en su vida, Dios o las
promesas y bendiciones? Cuando Abraham le devolvió voluntariamente a Dios su hijo Isaac, esto no fue solamente un testimonio para Dios,
sino para Satanás. Porque nosotros, como dice Pablo en Primera Corintios 4:9, somos
“espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres”. Satanás y todos los espíritus malignos están cuidadosamente examinando nuestros
motivos, buscando ocasión para hallar faltas,
porque saben que algunos de nosotros estamos destinados a ocupar su lugar y a reclamar aquello cuyo derecho perdieron. Por lo tanto, es de suma
importancia triunfar en lo que ellos fallaron.
De otra manera, no seremos dignos de tomar posesión de lo que ellos perdieron por la rebeldía.
Proverbios 27:11 nos dice: “Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que
me agravie”. Dios está buscando con diligencia en todo el mundo, un hombre o mujer cuyo corazón
sea perfecto para con Él (2 Cr.16:9). Lo hace por varias razones. Primero, Dios tiene un enemigo
que implacablemente acusa a los hermanos de día y de noche (Ap. 12:10). Además, el adversario agravia al Señor mismo.
En el primer capítulo del Libro de Job, Satanás alega que nadie sirve al Señor por amor, sino por intereses egoístas.
Por lo tanto, Job le propinó a Satanás un severo golpe cuando se postró en tierra y adoró al Señor,
después de haber perdido todos sus bienes. Con este acto, ¡probó lo equivocado que estaba Satanás!.

(Job 1:20) Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,

(Job 1:21) y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.

(Job 1:22) En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Pero además, al aprobar esta tremenda prueba, ¡Job le proporcionó a Dios una respuesta para su
adversario! Dios pudo decirle a Satanás: “He aquí un hombre que conserva su integridad y sigue adorándome y amándome, ¡aún después de
habérsele despojado de todas sus bendiciones!”
De esta manera, Job le proporcionó a Dios una respuesta para Satanás, el adversario que lo
agraviaba.
Asimismo, la reacción correcta que tuvo Job ante el daño recibido, lo libró de resbalar a un abismo
mental y emocional. Casi todas las perturbaciones mentales (incluyendo el suicidio) son resultado de una mala respuesta al daño severo. El “sacrificio de acción de gracias” de Job, después de haber perdido todo lo que tenía,
convirtió su catástrofe en triunfo. Ésta es una de las mayores claves para la victoria en la vida cristiana. Por consiguiente, el ejemplo de Job
nos ofrece un mensaje por el cual vivir, no sólo el día de hoy, sino cada día de nuestra vida.
Además, sus aspiraciones estaban puestas
en Dios, no en las cosas que acababa de perder.

(Salmo 62:5)
Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.

El supremo llamamiento de la iglesia es juzgar a los ángeles caídos, a los demonios y a Satanás, y
además regir a las naciones con vara de hierro.

(Apo 2:26) Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

(Apo 2:27) y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;

Sin embargo, el hombre o la mujer que gobierne
sobre las naciones, deberá primero aprender a gobernar su propio espíritu como lo hizo Job.

(Pro 16:32) Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

Para poder desalojar a Satanás y ocupar su lugar, debemos obtener calificaciones
de aprobación en aquello en que él fue reprobado. Por eso, usted y yo estamos ahora mismo en un campo de adiestramiento.
Estamos siendo disciplinados, corregidos, y hasta castigados por Dios para poder calificar para las promesas condicionadas que Él le ha hecho a su pueblo.

(Hch 10:36) Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.

(Hch 12:5) Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.

(Hch 12:6) Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.

(Hch 12:7) Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

(Hch 12:8) Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

(Hch 12:9) Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

(Hch 12:10) Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.

(Hch 12:11) Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

Quiero recalcar que las promesas de Dios tienen
condiciones. Ésta es una verdad que en la iglesia de hoy no se ha entendido cortésmente.
Pablo le dijo a la iglesia de Corinto que estaban llamados no sólo a juzgar el mundo, ¡sino también a los ángeles! Sin embargo, al mismo
tiempo dijo: “vosotros sois indignos de juzgar las cosas muy pequeñas”



1(Cor.6:2)
¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?

Pablo les llamó carnales y niños porque altercaban y uno a otro se llevaban a juicio.
Pablo los exhortó a crecer y a ser limpios de la contaminación de la carne y la mente, perfeccionando la santidad en el temor de Dios,
porque de otra manera no heredarían las promesas en:

(2Co 7:1)
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Job tuvo una visión de la segunda venida de Cristo, la resurrección y la era del milenio. En realidad, hasta se vio a sí mismo resucitado y
gobernando con Cristo en la era venidera Job 19:25-27. De acuerdo con Apocalipsis 5:9-10; 20:6, los que han sido hechos reyes y sacerdotes,
son los que reinarán con Cristo sobre la tierra.
Los reyes y sacerdotes no nacen, se hacen.
Job es símbolo del hombre y la mujer que por la adversidad están siendo formados y forjados en
reyes y sacerdotes. A veces se habla de Job como “el santo del milenio”. Job representa a los santos justos que están siendo probados por el fuego para hacerles todavía más justos y santos, a fin de
gobernar y reinar con Cristo. Por lo tanto, el libro de Job, aunque tiene un mensaje para todas las generaciones, es en especial un mensaje para nuestra época. Porque en la actualidad vivimos en el tiempo de la venida del Señor, de la
resurrección y del reino milenial de Cristo sobre la tierra.
Es por eso que el mensaje de Job es para la iglesia de los últimos días; porque en las páginas del Libro de Job están las claves para prepararse
para la venida del Hijo del Hombre y la era del milenio.

• Dios ha ordenado que el problema sea nuestro siervo, si respondemos al problema con sabiduría.
• Muchas veces el problema es un regalo de Dios, un tesoro sagrado.
• El problema nos alerta y nos da oportunidades para cambiar.
• A los hombres y mujeres dedicados, la adversidad literalmente los impulsa hacia la cima, hasta el trono.
• Dios instituyó la maldición (Gn. 3:16-19) sólo para mostrarle misericordia al hombre caído.
• A veces un problema se prolonga hasta que cierta obra de gracia se realiza en nuestras vidas.
• Cuando un aguijón ha cumplido su trabajo, Dios lo quita (Ap. 22:3).
• Hemos nacidos para ser probados.
• El problema tiene una manera singular de revelar quiénes somos, y qué nos hace falta.
• Muchas veces la iglesia no comprende el propósito del problema.
• Muchos creyentes sólo sirven a Dios para ver qué pueden conseguir (la mentalidad de beneficencia).
• Se hace énfasis en las bendiciones pasajeras, con poco interés en tener un corazón transformado.
• Hablar de carácter es siempre hablar de dolor. Esto significa escoger lo correcto, aunque duela.
• Si no aprobamos las pruebas que Satanás reprobó, no podremos reclamar lo que El perdió por causa de la rebeldía.
• Reaccionar correctamente ante el daño recibido es la clave de una buena salud espiritual, mental, y emocional.
• El problema nos dejará mejores o con más rencores. Nos toca a nosotros elegir, por la gracia.
• Job representa al creyente justo que está siendo probado en el fuego para hacerse todavía más justo y santo. Está siendo capacitado para
gobernar y reinar con Cristo.
• Por lo tanto, él es nuestro ejemplo
• ¿Cuál es el resultado del mensaje de “bienestar” del día presente, y cuál el de sufrir con Cristo?
• ¿Debemos siempre aceptar cualquier problema que venga a nuestra vida como la voluntad de Dios?
• ¿De qué manera se recibe una doble porción?

DIOS LES BENDIGA

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