…de la Palabra,¡HOY!
…de la Palabra,¡HOY!
Por: Luis Alberto
El apóstol Pablo nos presentaba dos clases de hombre, uno es el hombre natural.
El hombre natural es el hombre que es hijo de Adán, nacido en este mundo con una naturaleza
Pecaminosa. Ahora, cuando uno dice naturaleza pecaminosa, quiere decir que es propenso o que
tiene inclinación a hacer el mal. En realidad, eso es todo lo que nosotros podemos hacer.
Llegamos a este mundo como pecadores. Estamos separados de Dios, en una rebelión contra Dios.
Y aún cuando nosotros hacemos el bien, siempre lo hacemos como un acto proveniente de emociones dobles, y siempre tenemos que
escudriñar nuestros corazones como creyentes
para ver si estamos actuando de esa manera o no; aun cuando estamos tratando de hacer la obra del Señor. Ese es el hombre natural.
Ahora, Pablo nos dice: el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender.
Así es el hombre natural.
Hay algunos políticos que tienen planes muy ambiciosos. Cuando uno observa lo que ellos están tratando de hacer, parecería que estuvieran uniendo la utopía y el milenio. Ellos siempre
tienen la solución feliz para todos los problemas del mundo. Y por supuesto, las soluciones que ellos tienen dentro de su propio partido político,
no beneficia a los otros partidos de la misma nación.
Cuando uno observa los planes que ellos tienen, uno en lugar de alegrarse se desanima y pierde
interés. En primer lugar, porque las promesas que se está haciendo no pueden llegar a ser realidad. Y luego, uno reconoce que está
escuchando a un hombre natural. El no tiene
ningún entendimiento de lo que es espiritual. Por tanto, él no tiene ningún interés en soluciones
espirituales para los problemas que enfrenta. Ahora, él puede quizá resolver el problema
de las drogas, pero no en una forma espiritual. También quizá pueda resolver la cuestión del
desorden y de la desobediencia a las autoridades, pero tampoco lo puede hacer en una forma espiritual; El no tiene ningún conocimiento de eso, no tiene más conocimiento de los asuntos
espirituales que lo que puede tener un animal pastando en el campo.
Esa es la triste situación en la cual nos encontramos en el día de hoy.
Sin embargo, nos imaginamos que los informes que esos políticos nos presentan, especialmente
cuando se acercan las elecciones, tienen mucho que ver con el asunto de ser reelegidos a su posición nuevamente.
Ese es el estado en que se encuentran muchas naciones en este momento, lo cual nos entristece
en gran manera. Estamos muy alejados de Dios en nuestros días. Y eso es porque la mayoría continúa siendo un hombre natural.
Entonces, no podemos esperar mucho de él.
Y probablemente no deberíamos ser demasiado exigentes con él, porque él está haciendo lo mejor
que puede. Y esa es otra de las cosas que el político siempre dice; que él está haciendo las cosas lo mejor que puede.
Y posiblemente esa sea la única verdad que ha dicho.
Ahora, hay otro hombre, y Pablo nos dice en el versículo 15 del capítulo 2: En cambio el
espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. El tiene un discernimiento
espiritual. Y ese discernimiento espiritual lo hace que sea mal entendido por la gente del mundo
porque ellos no pueden entender por qué está haciendo eso.
Ahora, tenemos entonces al hombre espiritual y al hombre natural. Uno puede notar que ellos
pertenecen a esa clase, a causa de la relación que tienen con la Palabra de Dios, la Biblia.
Para el hombre natural es locura; y el hombre espiritual, sin embargo, discierne la Palabra de Dios; Y él reconoce la importancia que tiene.
En este tercer capítulo de la Primera Epístola a los Corintios, se nos va a presentar una
tercera clase. Y aquí encontramos una concepción directa de Dios, que es lo que clarifica el servicio cristiano.
Y ya que tenemos esta tercera clase, se la vamos a presentar. El apóstol Pablo nos dice en el primer
versículo de este capítulo 3:
1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Y aquí tenemos la tercera clase. Es un cristiano desnaturalizado, o un hombre desnaturalizado.
Tenemos al hombre natural y podemos llamar al próximo, supernatural, y luego entonces tenemos al desnaturalizado. El es el creyente carnal, es una criatura, es un niño en Cristo.
En la primera parte de esta epístola, como dijimos al principio, Pablo habla sobre carnalidad; en la última parte él hablará
sobre cosas espirituales. Y creemos que el
Apóstol Pablo se cansó de hablar tanto sobre la carnalidad, porque cuando uno llega ya al
capítulo 12, él parece dar una exclamación de alivio y dice: No quiero, hermanos, que
ignoréis acerca de los dones espirituales. El cambia el tema para hablar de las cosas
espirituales, y así comienza ese capítulo 12.
Ahora, el creyente carnal es también un hombre que no ha crecido; y creemos que eso
es evidente ya que es aquel al cual le falta discernimiento espiritual. No porque no tenga al
Espíritu Santo, sino porque él nunca crece en gracia y en el conocimiento de Cristo.
Indudablemente esa es su relación con la Palabra de Dios, eso es lo importante. Este creyente
desnaturalizado, carnal, es aquel que es una criatura en Cristo. Tiene la habilidad para hacer
las cosas, pero no tiene ningún deseo de hacerlo. Una criatura tiene en sí la posibilidad de llegar a ser un hombre bien educado, pero para hacerlo,
tiene que comenzar por beber la leche.
Y Pablo dice:
2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
Por tanto, Pablo no les sigue hablando de cosas espirituales. El seguirá haciendo mención de aquello que es carnal.
Y este es el lugar donde se encuentra viviendo la Iglesia de nuestro día.
¿Cómo puede uno identificar un creyente carnal? Bueno, es el creyente que está usando el débil brazo de la carne.
Los métodos que usa son carnales y por medio de ellos quiere llegar a obtener resultados espirituales. Son aquellos que siempre están diciendo en la Iglesia:
“Tengamos un banquete, una comida”. O aquellos otros que dicen: “Pongamos
una presentación musical para que la gente conozca la música moderna”. Esos son los creyentes carnales. La palabra carnal viene de “sarquikós” que quiere decir, el hombre
renovado que aún anda según la carne. La palabra “carnal” viene del latín y del francés
“carna” que significa sensual. Es aquello que es atractivo a los sentidos, no al espíritu. Y es por esa razón que uno tiene tanto en las Iglesias hoy,
que es atractivo para los sentidos pero que no lo es para el espíritu; Y esa es la razón por la cual
la mayoría de sus programas no tienen resultado.
Ellos logran que grandes multitudes entren en sus locales, pero no van a ninguna parte.
La palabra “carnaval” proviene de esta palabra “carna” - o sea, carne. Y “val” o “vala” quiere decir despedida o adiós a la carne.
Ahora, el carnaval es algo que tiene lugar
antes de cuaresma. Y se le llama carnaval porque durante la cuaresma se le dice adiós a las cosas
de la carne. Es por eso que la gente come y bebe exageradamente, para luego quedar saciados
y poder soportar lo que viene en la cuaresma. El apóstol Pablo habló de esta gente diciendo:
cuyo dios es el vientre, allá en su carta a los Filipenses, capítulo 3, versículo 19.
Esa quizá sea una manera cruda de hablar, pero habla de cosas que son mucho más crudas.
Hay muchas personas para las cuales esta descripción es muy apta. En otras palabras, dejan
que la “carne” haga lo que quiera.
Ahora, hay personas que dicen: “Bueno, yo no soy un creyente carnal y tampoco creo en el carnaval. Soy un creyente separado”.
¿Cuál es la marca o la señal de la carnalidad?
Bueno, veamos lo que dice aquí el versículo 3:
3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones,
¿no sois carnales, y andáis como hombres?
¿Qué es entonces un creyente carnal? Y, ¿dónde podemos ver la evidencia de ello? En cualquier
lugar donde haya luchas y divisiones, allí es donde se encuentran las cosas carnales.
En muchas Iglesias fundamentalistas en el día de hoy uno puede ver divisiones, chismografías, luchas, rencores, odios y envidias que se están
mostrando, porque la carne está en control. Y cuando uno pierde la paciencia y se enoja dice: “Bueno, yo soy una persona muy franca”.
No, lo que usted en realidad piensa es ser malo, eso es todo.
Y uno puede cambiar una organización en una iglesia, en un carnaval. Lo mismo le
puede hacer a una reunión de oración, o a la Sociedad misionera, o en la Escuela Dominical,
cuando uno provoca luchas, envidias y divisiones. Quizá usted sea una de esas personas que no mira la televisión y que tampoco va a ese o aquel lugar,
pero que en realidad es un creyente carnal.
Veamos lo que dice Pablo: 4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6 Yo planté, Apolos regó;
pero el crecimiento lo ha dado Dios.
Ambos son obreros de Dios. Pablo había sido el misionero, el que había comenzado la obra en un
nuevo territorio. Luego llegó Apolos y por medio de reuniones predicó y edificó a los santos, pero
los dos son siervos de Dios. Ahora, el versículo 7, dice:
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
Usted puede ver, que no es ni el predicador ni tampoco el maestro, sino Dios quien los está usando.
Y si Dios los está usando, hay que dar la gloria y la honra a Dios. Notemos ahora lo que
dice el versículo 8 de este capítulo 3 de la Primera Epístola a los Corintios:
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa
conforme a su labor
Necesitamos reconocer hoy que hay otros hombres a los cuales Dios está usando y que
ellos pueden estar haciendo las cosas un poco diferente. Y esa no es razón suficiente para
que yo pueda pensar que ellos están haciendo algo malo. Porque yo reconozco que muchas
personas, aunque no están haciendo las cosas como a mí me gusta, sí están haciendo las
cosas que Dios quiere que ellos hagan. Y Dios los está usando. Conocemos a muchos a los cuales
Dios está usando, pero que no están haciendo las cosas de la forma que yo las hago, por ejemplo,
o que a mi me gustaría hacerla. Pero ambos somos obreros de Dios. Ahora, Pablo dice:
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el
fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
Lo importante en el día de hoy es que divulguemos la Palabra de Dios y el evangelio que
puede salvar a los hombres. Y luego, otros hombres pueden sobreedificar en ese fundamento. Ahora, ese fundamento ya ha sido colocado, fue colocado hace dos mil años y
uno no lo puede volver a hacer. Todo lo que podemos hacer nosotros es señalar, mostrar
hacia ese fundamento, que es Cristo Jesús. En el versículo 11, continúa el apóstol Pablo:
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
¿Está usted edificando sobre El, o no? Eso es lo importante. Aquí es donde se ve la buena obra. Cuando uno llega a Cristo, uno no lo hace por medio de obras. Uno no le puede llevar a
El absolutamente nada para poder recibir todo. Y usted es colocado en la Roca que es Cristo.
Sobre eso usted puede edificar. Escuche lo que dice Pablo, aquí en los versículos 12 hasta el 14:
12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada;
y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Ahora, Pablo está diciendo que uno puede edificar sobre ese fundamento con seis clases
diferentes de material. Lo puede hacer con oro o con plata, con piedras preciosas, con madera,
con heno, hojarasca. A los primeros tres de ellos, el fuego no les hace nada; en realidad el fuego
purifica al oro, la plata y las piedras preciosas. Pero la madera, el heno y la hojarasca, son
rápidamente consumidas o quemadas por el fuego. Ahora, uno puede edificar sobre el
fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca.
El versículo 14 dice: Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Es decir, si él edificó con oro, plata, o piedras preciosas. Opinamos que alrededor nuestro hay muchos santos de Dios que son maravillosos en
realidad. Es emocionante saber que estos escritos al igual a otros muchos elaborados por cientos de personas llegan a gente de toda clase y de toda condición; He podido conocer a algunos
personalmente y a otros por medio de cartas, que Dios está usando de una manera maravillosa,
y que están edificando con oro. Usted sabe que
una pequeña partícula de oro no se destaca mucho. No todos lo pueden ver, quizás solamente
Dios sabe que eso es oro. Pero uno puede ver una pila de heno a muchos kilómetros de distancia.
Y hay mucha gente que está edificando con heno, y todo el mundo se entera de lo que están haciendo; pero eso es simplemente heno y algún
día serán probados, y entonces no habrá ninguna
pila de heno porque el fuego lo consumirá todo. Y
lo mismo ocurre con la madera y la hojarasca. Ahora, el versículo 15, dice: 15a Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida,
¿Quiere decir esto que él pierde su salvación entonces? No. Por supuesto que no.
Porque ya hemos leído que: Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá
recompensa. Pero si lo consume el fuego, dice: él sufrirá pérdida. La segunda parte de este
versículo 15 dice:
15b si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
El hombre será salvo, porque eso es lo importante, porque está sobre el fundamento que
es Cristo.
¿con qué está usted edificando? ¿Qué clase de material está utilizando?
Si usted está edificando con oro, quizás no sea muy imponente. Pero, una pila de heno o de
hojarasca se destaca mucho en el horizonte, pero desaparece con el fuego. Y quisiéramos decir que
en el cielo habrá algunas personas que estarán oliendo como si hubieran salido de un incendio,
porque todo lo que han hecho será consumido por las llamas. Ellos no recibirán una recompensa; Este pasaje trata sobre la recompensa en el servicio de Dios.
Si usted es un creyente carnal, creemos que el apóstol Pablo está diciendo que usted no
puede esperar una recompensa porque usted no ha estado relacionado propiamente con Dios a
través de la Palabra de Dios. Usted puede notar que el creyente carnal es aquel que no conoce la
Palabra de Dios. Tenemos, pues, que la manera de determinar, si cualquiera
de los tres han estado relacionados correctamente con la Palabra de Dios o no, es ésta. El hombre
natural dice que es locura. El hombre espiritual la discierne. El natural dice:
“Ahora, bueno, tengamos un banquete en vez de un estudio bíblico; vamos a escuchar música y no
prestemos atención a la Palabra de Dios”. Esa es la manera por la cual uno puede identificar a un creyente carnal. Luego, nos dice aquí los versículos 16 y 17 de este
capítulo 3 de la Primera carta a los Corintios:
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno
destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
El Hijo de Dios es el templo del Espíritu Santo. Y sobre eso vamos a hablar más adelante, porque el
apóstol Pablo lo volverá a presentar. Aun nuestros cuerpos pertenecen a El.
Pablo continúa expresando: 18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los
sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:
22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,
23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Es maravilloso poder apreciar esto, y en lugar de pertenecer a un grupo pequeñito y decir: “Me gusta este maestro o aquella doctrina,” poder decir que todos pertenecemos a Uno solo.
Es maravilloso en el día de hoy reunirnos alrededor de la persona de Cristo, sobre
su fundamento. Eso es algo de suma
importancia.
…continuará
Por: Luis Alberto
El apóstol Pablo nos presentaba dos clases de hombre, uno es el hombre natural.
El hombre natural es el hombre que es hijo de Adán, nacido en este mundo con una naturaleza
Pecaminosa. Ahora, cuando uno dice naturaleza pecaminosa, quiere decir que es propenso o que
tiene inclinación a hacer el mal. En realidad, eso es todo lo que nosotros podemos hacer.
Llegamos a este mundo como pecadores. Estamos separados de Dios, en una rebelión contra Dios.
Y aún cuando nosotros hacemos el bien, siempre lo hacemos como un acto proveniente de emociones dobles, y siempre tenemos que
escudriñar nuestros corazones como creyentes
para ver si estamos actuando de esa manera o no; aun cuando estamos tratando de hacer la obra del Señor. Ese es el hombre natural.
Ahora, Pablo nos dice: el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no las puede entender.
Así es el hombre natural.
Hay algunos políticos que tienen planes muy ambiciosos. Cuando uno observa lo que ellos están tratando de hacer, parecería que estuvieran uniendo la utopía y el milenio. Ellos siempre
tienen la solución feliz para todos los problemas del mundo. Y por supuesto, las soluciones que ellos tienen dentro de su propio partido político,
no beneficia a los otros partidos de la misma nación.
Cuando uno observa los planes que ellos tienen, uno en lugar de alegrarse se desanima y pierde
interés. En primer lugar, porque las promesas que se está haciendo no pueden llegar a ser realidad. Y luego, uno reconoce que está
escuchando a un hombre natural. El no tiene
ningún entendimiento de lo que es espiritual. Por tanto, él no tiene ningún interés en soluciones
espirituales para los problemas que enfrenta. Ahora, él puede quizá resolver el problema
de las drogas, pero no en una forma espiritual. También quizá pueda resolver la cuestión del
desorden y de la desobediencia a las autoridades, pero tampoco lo puede hacer en una forma espiritual; El no tiene ningún conocimiento de eso, no tiene más conocimiento de los asuntos
espirituales que lo que puede tener un animal pastando en el campo.
Esa es la triste situación en la cual nos encontramos en el día de hoy.
Sin embargo, nos imaginamos que los informes que esos políticos nos presentan, especialmente
cuando se acercan las elecciones, tienen mucho que ver con el asunto de ser reelegidos a su posición nuevamente.
Ese es el estado en que se encuentran muchas naciones en este momento, lo cual nos entristece
en gran manera. Estamos muy alejados de Dios en nuestros días. Y eso es porque la mayoría continúa siendo un hombre natural.
Entonces, no podemos esperar mucho de él.
Y probablemente no deberíamos ser demasiado exigentes con él, porque él está haciendo lo mejor
que puede. Y esa es otra de las cosas que el político siempre dice; que él está haciendo las cosas lo mejor que puede.
Y posiblemente esa sea la única verdad que ha dicho.
Ahora, hay otro hombre, y Pablo nos dice en el versículo 15 del capítulo 2: En cambio el
espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie. El tiene un discernimiento
espiritual. Y ese discernimiento espiritual lo hace que sea mal entendido por la gente del mundo
porque ellos no pueden entender por qué está haciendo eso.
Ahora, tenemos entonces al hombre espiritual y al hombre natural. Uno puede notar que ellos
pertenecen a esa clase, a causa de la relación que tienen con la Palabra de Dios, la Biblia.
Para el hombre natural es locura; y el hombre espiritual, sin embargo, discierne la Palabra de Dios; Y él reconoce la importancia que tiene.
En este tercer capítulo de la Primera Epístola a los Corintios, se nos va a presentar una
tercera clase. Y aquí encontramos una concepción directa de Dios, que es lo que clarifica el servicio cristiano.
Y ya que tenemos esta tercera clase, se la vamos a presentar. El apóstol Pablo nos dice en el primer
versículo de este capítulo 3:
1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Y aquí tenemos la tercera clase. Es un cristiano desnaturalizado, o un hombre desnaturalizado.
Tenemos al hombre natural y podemos llamar al próximo, supernatural, y luego entonces tenemos al desnaturalizado. El es el creyente carnal, es una criatura, es un niño en Cristo.
En la primera parte de esta epístola, como dijimos al principio, Pablo habla sobre carnalidad; en la última parte él hablará
sobre cosas espirituales. Y creemos que el
Apóstol Pablo se cansó de hablar tanto sobre la carnalidad, porque cuando uno llega ya al
capítulo 12, él parece dar una exclamación de alivio y dice: No quiero, hermanos, que
ignoréis acerca de los dones espirituales. El cambia el tema para hablar de las cosas
espirituales, y así comienza ese capítulo 12.
Ahora, el creyente carnal es también un hombre que no ha crecido; y creemos que eso
es evidente ya que es aquel al cual le falta discernimiento espiritual. No porque no tenga al
Espíritu Santo, sino porque él nunca crece en gracia y en el conocimiento de Cristo.
Indudablemente esa es su relación con la Palabra de Dios, eso es lo importante. Este creyente
desnaturalizado, carnal, es aquel que es una criatura en Cristo. Tiene la habilidad para hacer
las cosas, pero no tiene ningún deseo de hacerlo. Una criatura tiene en sí la posibilidad de llegar a ser un hombre bien educado, pero para hacerlo,
tiene que comenzar por beber la leche.
Y Pablo dice:
2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
Por tanto, Pablo no les sigue hablando de cosas espirituales. El seguirá haciendo mención de aquello que es carnal.
Y este es el lugar donde se encuentra viviendo la Iglesia de nuestro día.
¿Cómo puede uno identificar un creyente carnal? Bueno, es el creyente que está usando el débil brazo de la carne.
Los métodos que usa son carnales y por medio de ellos quiere llegar a obtener resultados espirituales. Son aquellos que siempre están diciendo en la Iglesia:
“Tengamos un banquete, una comida”. O aquellos otros que dicen: “Pongamos
una presentación musical para que la gente conozca la música moderna”. Esos son los creyentes carnales. La palabra carnal viene de “sarquikós” que quiere decir, el hombre
renovado que aún anda según la carne. La palabra “carnal” viene del latín y del francés
“carna” que significa sensual. Es aquello que es atractivo a los sentidos, no al espíritu. Y es por esa razón que uno tiene tanto en las Iglesias hoy,
que es atractivo para los sentidos pero que no lo es para el espíritu; Y esa es la razón por la cual
la mayoría de sus programas no tienen resultado.
Ellos logran que grandes multitudes entren en sus locales, pero no van a ninguna parte.
La palabra “carnaval” proviene de esta palabra “carna” - o sea, carne. Y “val” o “vala” quiere decir despedida o adiós a la carne.
Ahora, el carnaval es algo que tiene lugar
antes de cuaresma. Y se le llama carnaval porque durante la cuaresma se le dice adiós a las cosas
de la carne. Es por eso que la gente come y bebe exageradamente, para luego quedar saciados
y poder soportar lo que viene en la cuaresma. El apóstol Pablo habló de esta gente diciendo:
cuyo dios es el vientre, allá en su carta a los Filipenses, capítulo 3, versículo 19.
Esa quizá sea una manera cruda de hablar, pero habla de cosas que son mucho más crudas.
Hay muchas personas para las cuales esta descripción es muy apta. En otras palabras, dejan
que la “carne” haga lo que quiera.
Ahora, hay personas que dicen: “Bueno, yo no soy un creyente carnal y tampoco creo en el carnaval. Soy un creyente separado”.
¿Cuál es la marca o la señal de la carnalidad?
Bueno, veamos lo que dice aquí el versículo 3:
3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones,
¿no sois carnales, y andáis como hombres?
¿Qué es entonces un creyente carnal? Y, ¿dónde podemos ver la evidencia de ello? En cualquier
lugar donde haya luchas y divisiones, allí es donde se encuentran las cosas carnales.
En muchas Iglesias fundamentalistas en el día de hoy uno puede ver divisiones, chismografías, luchas, rencores, odios y envidias que se están
mostrando, porque la carne está en control. Y cuando uno pierde la paciencia y se enoja dice: “Bueno, yo soy una persona muy franca”.
No, lo que usted en realidad piensa es ser malo, eso es todo.
Y uno puede cambiar una organización en una iglesia, en un carnaval. Lo mismo le
puede hacer a una reunión de oración, o a la Sociedad misionera, o en la Escuela Dominical,
cuando uno provoca luchas, envidias y divisiones. Quizá usted sea una de esas personas que no mira la televisión y que tampoco va a ese o aquel lugar,
pero que en realidad es un creyente carnal.
Veamos lo que dice Pablo: 4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? 5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. 6 Yo planté, Apolos regó;
pero el crecimiento lo ha dado Dios.
Ambos son obreros de Dios. Pablo había sido el misionero, el que había comenzado la obra en un
nuevo territorio. Luego llegó Apolos y por medio de reuniones predicó y edificó a los santos, pero
los dos son siervos de Dios. Ahora, el versículo 7, dice:
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
Usted puede ver, que no es ni el predicador ni tampoco el maestro, sino Dios quien los está usando.
Y si Dios los está usando, hay que dar la gloria y la honra a Dios. Notemos ahora lo que
dice el versículo 8 de este capítulo 3 de la Primera Epístola a los Corintios:
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa
conforme a su labor
Necesitamos reconocer hoy que hay otros hombres a los cuales Dios está usando y que
ellos pueden estar haciendo las cosas un poco diferente. Y esa no es razón suficiente para
que yo pueda pensar que ellos están haciendo algo malo. Porque yo reconozco que muchas
personas, aunque no están haciendo las cosas como a mí me gusta, sí están haciendo las
cosas que Dios quiere que ellos hagan. Y Dios los está usando. Conocemos a muchos a los cuales
Dios está usando, pero que no están haciendo las cosas de la forma que yo las hago, por ejemplo,
o que a mi me gustaría hacerla. Pero ambos somos obreros de Dios. Ahora, Pablo dice:
9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el
fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
Lo importante en el día de hoy es que divulguemos la Palabra de Dios y el evangelio que
puede salvar a los hombres. Y luego, otros hombres pueden sobreedificar en ese fundamento. Ahora, ese fundamento ya ha sido colocado, fue colocado hace dos mil años y
uno no lo puede volver a hacer. Todo lo que podemos hacer nosotros es señalar, mostrar
hacia ese fundamento, que es Cristo Jesús. En el versículo 11, continúa el apóstol Pablo:
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
¿Está usted edificando sobre El, o no? Eso es lo importante. Aquí es donde se ve la buena obra. Cuando uno llega a Cristo, uno no lo hace por medio de obras. Uno no le puede llevar a
El absolutamente nada para poder recibir todo. Y usted es colocado en la Roca que es Cristo.
Sobre eso usted puede edificar. Escuche lo que dice Pablo, aquí en los versículos 12 hasta el 14:
12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada;
y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Ahora, Pablo está diciendo que uno puede edificar sobre ese fundamento con seis clases
diferentes de material. Lo puede hacer con oro o con plata, con piedras preciosas, con madera,
con heno, hojarasca. A los primeros tres de ellos, el fuego no les hace nada; en realidad el fuego
purifica al oro, la plata y las piedras preciosas. Pero la madera, el heno y la hojarasca, son
rápidamente consumidas o quemadas por el fuego. Ahora, uno puede edificar sobre el
fundamento con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca.
El versículo 14 dice: Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
Es decir, si él edificó con oro, plata, o piedras preciosas. Opinamos que alrededor nuestro hay muchos santos de Dios que son maravillosos en
realidad. Es emocionante saber que estos escritos al igual a otros muchos elaborados por cientos de personas llegan a gente de toda clase y de toda condición; He podido conocer a algunos
personalmente y a otros por medio de cartas, que Dios está usando de una manera maravillosa,
y que están edificando con oro. Usted sabe que
una pequeña partícula de oro no se destaca mucho. No todos lo pueden ver, quizás solamente
Dios sabe que eso es oro. Pero uno puede ver una pila de heno a muchos kilómetros de distancia.
Y hay mucha gente que está edificando con heno, y todo el mundo se entera de lo que están haciendo; pero eso es simplemente heno y algún
día serán probados, y entonces no habrá ninguna
pila de heno porque el fuego lo consumirá todo. Y
lo mismo ocurre con la madera y la hojarasca. Ahora, el versículo 15, dice: 15a Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida,
¿Quiere decir esto que él pierde su salvación entonces? No. Por supuesto que no.
Porque ya hemos leído que: Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá
recompensa. Pero si lo consume el fuego, dice: él sufrirá pérdida. La segunda parte de este
versículo 15 dice:
15b si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.
El hombre será salvo, porque eso es lo importante, porque está sobre el fundamento que
es Cristo.
¿con qué está usted edificando? ¿Qué clase de material está utilizando?
Si usted está edificando con oro, quizás no sea muy imponente. Pero, una pila de heno o de
hojarasca se destaca mucho en el horizonte, pero desaparece con el fuego. Y quisiéramos decir que
en el cielo habrá algunas personas que estarán oliendo como si hubieran salido de un incendio,
porque todo lo que han hecho será consumido por las llamas. Ellos no recibirán una recompensa; Este pasaje trata sobre la recompensa en el servicio de Dios.
Si usted es un creyente carnal, creemos que el apóstol Pablo está diciendo que usted no
puede esperar una recompensa porque usted no ha estado relacionado propiamente con Dios a
través de la Palabra de Dios. Usted puede notar que el creyente carnal es aquel que no conoce la
Palabra de Dios. Tenemos, pues, que la manera de determinar, si cualquiera
de los tres han estado relacionados correctamente con la Palabra de Dios o no, es ésta. El hombre
natural dice que es locura. El hombre espiritual la discierne. El natural dice:
“Ahora, bueno, tengamos un banquete en vez de un estudio bíblico; vamos a escuchar música y no
prestemos atención a la Palabra de Dios”. Esa es la manera por la cual uno puede identificar a un creyente carnal. Luego, nos dice aquí los versículos 16 y 17 de este
capítulo 3 de la Primera carta a los Corintios:
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno
destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
El Hijo de Dios es el templo del Espíritu Santo. Y sobre eso vamos a hablar más adelante, porque el
apóstol Pablo lo volverá a presentar. Aun nuestros cuerpos pertenecen a El.
Pablo continúa expresando: 18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los
sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:
22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,
23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Es maravilloso poder apreciar esto, y en lugar de pertenecer a un grupo pequeñito y decir: “Me gusta este maestro o aquella doctrina,” poder decir que todos pertenecemos a Uno solo.
Es maravilloso en el día de hoy reunirnos alrededor de la persona de Cristo, sobre
su fundamento. Eso es algo de suma
importancia.
…continuará
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