...de la Palabra, HOY
…de la Palabra,¡HOY!
Por: Luis Alberto
Vamos a considerar la claridad del Espíritu Santo y que eso corrige la sabiduría humana.
Hemos visto algo sobre eso en nuestra última oportunidad, pero en el primer capítulo
se enfatiza la centralidad de Cristo crucificado y que ello es lo que corrige las divisiones.
Y la claridad del Espíritu Santo corrige la sabiduría humana. Usted puede notar que al
comenzar el capítulo 2, dice el apóstol Pablo en el versículo 1:
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui
con excelencia de palabras o de sabiduría.
Aquí tenemos dos cosas a las cuales quisiera dirigir su atención; la primera de ellas es
que el apóstol Pablo no usó un método filosófico para su predicación. El no era un predicador textual o un predicador sobre tópicos, él era un
expositor de la palabra de Dios.
Y creemos personalmente que ese es el método de Dios, por lo menos fue el método utilizado por
nuestro Señor.
El dice aquí primeramente, que no llegó con un lenguaje exagerado o con la sabiduría del mundo,
anunciando el testimonio o el misterio de Dios.
“aquello que no ha sido revelado con anterioridad.” El misterio de Dios es ahora el hecho de que Cristo fue crucificado, y eso fue algo que no había sido revelado antes.
Ahora es revelado. Era antes solamente
en la tipología y en la profecía del Antiguo Testamento.
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
En otras palabras, Pablo no quiso entrar en discusiones filosóficas que provocan divisiones,
sino en su lugar él se mantuvo firme en su misión específica, permaneciendo con la predicación
de la cruz de Cristo, el Salvador crucificado, Uno que había muerto por los pecados del mundo.
3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
Pablo está abriendo aquí su propio corazón y le permite a usted observar sus pensamientos
más profundos y la manera de pensar suya cuando estaba entre ellos. El, como lo hace ver
aquí con toda claridad, estaba visiblemente inquieto entre ellos. Dice que estaba
“con debilidad y mucho temor y temblor.” No nos sorprende que dijera eso ya que Dios ha elegido
a las cosas débiles de este mundo. Dios ha elegido las cosas que no son.
Pablo no tenía una concepción más alta de sí mismo. Y, aún así, él era un hombre de gran
intelecto. Pensamos que él era un gran hombre en muchas maneras. Pero él nunca pensó de sí mismo en esa forma.
4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,. . .
Hoy nosotros tenemos las palabras de sabiduría de muchos. Tenemos mucha predicación,
pero muy poco se presenta “con demostración del Espíritu y de poder.” Y eso, una vez más,
es algo que es necesario en estos días. Hay quienes piensan hoy, que si nosotros utilizamos
el método correcto, o si tenemos el sermón apropiado, o si aun decimos lo que corresponde,
entonces tendremos buen resultado. Sin embargo, lo importante es hacerlo “con demostración del
Espíritu y de poder,”
5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de
Dios.
En otras palabras, si se utiliza la sabiduría humana para ganar a un hombre, entonces
su fe descansa en eso; pero si él llega a la fe por medio del poder de Dios, entonces su fe
descansará en eso. Esa es la razón por la cual desconfiamos en gran manera de la predicación
apologética, que tiene por objeto defender la religión cristiana contra los ataques
de sus adversarios. Es decir, tratar de probar que la Biblia es la palabra de Dios, tratar de probar
que el primer capítulo de Génesis es algo científico, y que el diluvio fue algo que en verdad ocurrió. Ahora, no queremos que usted no
entienda mal, Nosotros creemos que para eso hay un lugar, y le damos gracias a Dios por aquellos
que han tomado esos puntos y se han especializado en ellos. Pero nosotros necesitamos
entender que la salvación no se basa en el hecho de saber si nosotros podemos verdaderamente
probar la inspiración de las Escrituras. Pensamos que usted lo puede hacer, pero ese no es el caso.
La cuestión es: ¿en qué se basa su fe. Cuál es la base en la cual descansa su fe?
Bueno, creemos que nuestra fe descansa en el poder de Dios. Allí está la base, y por lo tanto,
ya que está descansando en eso, entonces, no va a descansar en otras cosas por más importantes
que sean. Y por la parte que tengan en llamarnos la atención hacia la palabra de Dios.
Pero, la fe tiene que estar firme en el poder de Dios.
6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este
siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
Pablo dice, yo no uso los métodos mundanos o humanos para nada. “Mas hablamos sabiduría
de Dios en misterio.” Aquí volvemos a tener otra vez esta palabra misterio. Sigue diciendo,
“la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.”
Ahora otra vez aparece el misterio. Debemos ser bien claros en indicar que aquí no se trata de uno
de esos misterios que son populares, como una novela de suspenso. Para nosotros la palabra
misterio tiene que ver con algo que se ha hecho en secreto, en privado. A veces leemos en los periódicos que alguien ha sido asesinado y que
todavía no se ha encontrado al culpable, y queda
en completo misterio la forma en que se llevó a cabo ese crimen. Bueno, eso fue un misterio.
¿Qué es lo que queremos decir entonces por misterio? En ese caso quiere decir algo que uno
no sabía, algo para lo cual no se tenía una respuesta. En realidad, la palabra se usa aquí
también en las Escrituras, y tiene un significado más profundo que eso. No es algo que no se entienda, sino algo que no se había entendido en el pasado pero que ahora es comprendido. Es algo que está muy, pero muy claro. Esta palabra
“misterio,” aparece 28 veces en el Nuevo Testamento; Aparece tres veces en el evangelio de Mateo, y en el evangelio de San Marcos, y también en el de Lucas, y siempre en los labios
del Señor, pero en referencia a la misma parábola.
El dice “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos.” En otras
palabras, esas son parábolas misteriosas, como hemos leído allá en el capítulo 13 del evangelio
según San Mateo. ¿Por qué son ellas parábolas misteriosas? Porque ellas indican la dirección que va a tomar el reino en el intervalo entre el rechazo del rey, hasta el momento en que
El regresará para preparar su reino. Eso no ha sido revelado en el Antiguo Testamento para nada. Dios no lo había revelado aún a los hombres. Pero ahora, El lo está revelando a los hombres. El dice;
“mas hablamos sabiduría de Dios en misterio.” Eso es algo que es muy interesante aquí. Es una palabra que proviene de las escuelas griegas
de filosofía de la palabra “octo” y de la ciencia, y Pablo asiéndose de ella, o agarrándose de ella, dijo:
“hablamos sabiduría de Dios en misterio.” Pero él le da un significado completamente nuevo.
Misterio viene de una palabra que quiere decir boca, y significa tener la boca cerrada. Es una
proposición que se indica con el sonido Shhhhh!
Pero el apóstol Pablo nunca la usó de esa manera. Eso que había sido silencioso se ha podido decir
vocalmente. Aquello que no había sido conocido y que no podía ser conocido, como resultado de las
investigaciones humanas, ahora es conocido y el misterio del Nuevo Testamento siempre quiere decir algo que no se puede descubrir por medio
del intelecto humano, sino que es revelado para que el intelecto humano lo pueda entender.
Misterio es algo que ha sido revelado para que
pueda ser entendido por la mente del hombre, y por el intelecto humano.
Y también tenemos sabiduría. Pablo dice, este “Tenemos una filosofía.” Ahora, no es de siglo
ni de este mundo, es la sabiduría de Dios. Y pertenece a la cruz de Cristo.
7 Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de
los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la
hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los
que le aman.
Aquí tenemos un versículo que muchas veces se ha entendido mal. Ha ido a los entierros muchas veces, y no creemos que sea un versículo que se
deba usar en un entierro. Lo hemos oído mencionar cuando éramos muchachos, cuando
el Dr. Fulano de Tal o cualquier otra persona moría, y allí estaba su cuerpo ante nosotros;
cuando él estaba entre nosotros no podía ver muy bien, tampoco podía oír bien, y él no podía entender bien. Pero ahora él está vivo y puede
comprender todo. Bueno, eso no es lo que Pablo está diciendo. Pablo está diciendo que aquí, ahora, en este lugar, hay ciertas cosas que
el ojo no ha visto. Hay ciertas cosas que uno no puede percibir por medio del ojo humano.
Nosotros aprendemos más a través de nuestros ojos que de cualquier otra forma, pero hay
ciertas cosas que uno no puede aprender por medio del ojo. Ni tampoco por medio del oído.
El oído es otra de las maneras por las cuales nosotros aprendemos. Aprendemos oyendo. Y aún así, hay ciertas cosas que uno no puede
comprender por medio del oído. El dice,
“Ni ha subido en corazón de hombre.” Es decir, por medio de la meditación, por medio de la reflexión, por medio del pensamiento, el razonar.
Hay ciertas cosas que uno nunca puede obtener.
Dios nunca tuvo un Cristóbal Colón. Usted no puede descubrirlo.
¿Tampoco lo puede hacer buscando a Dios? Por supuesto que no. Ahora, estas son cosas que uno
no puede aprender; cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman, no lo recibe por medio
del ojo, por el oído o por medio de la razón.
¿Cómo lo podemos recibir entonces?
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña,
aun lo profundo de Dios.
Ahora, lo que él está diciendo aquí, sencillamente es que lo que uno no puede recibir por medio
del ojo, o del oído, el Espíritu de Dios se lo puede enseñar. Hay ciertas cosas en la Biblia que usted
puede recibir a través del ojo, y que usted puede recibir a través del oído y que puede comprender
por medio de la razón. Un profesor cuenta que había muchos estudiantes devotos en el Seminario, que piensan que Dios les va a dar a ellos la respuesta en los exámenes.
Ellos pensaban que si ponían su Biblia bajo la almohada durante la noche, antes de los exámenes, que las respuestas saldrían de la Biblia
y que llegarían a introducirse en sus mentes de
alguna manera; algo que es completamente ridículo. Hay ciertas cosas que usted puede aprender estudiando la Biblia, como es la historia, puede aprender de la poesía de ella
y muchas otras cosas que se aprenden utilizando la mente de uno, y por medio del estudio.
Pero uno no puede recibir las verdades espirituales de esa manera porque lo importante
es que “Dios nos las reveló a nosotros por medio del Espíritu.” Hay ciertas cosas que solamente el
Espíritu de Dios nos puede revelar.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que
está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
podemos entender el uno al otro porque tenemos el espíritu de hombre. Yo, por ejemplo, puedo
saber cómo se siente cuando se cae en la vía
pública. Le hace pasar vergüenza, ¿verdad? En cierta ocasión, un señor salía de una tienda de
víveres y saliendo a la calle, se resbaló y cayó al suelo. Ahora, él llevaba en sus manos, dos frascos
grandes, o sea dos galones llenos de aceite, que había comprado. Pero al caer, no se quebró ninguno de los dos frascos. Pero sí se dio un buen
golpe. Ahora, él se levantó rápidamente y miró en
todas direcciones para ver si alguien lo estaba observando. ¿Por qué hizo eso? Yo sí sabía por qué lo había hecho. Lo estaba haciendo porque le
había dado vergüenza, y quería saber si alguien lo estaba viendo.Pero, yo no entiendo cómo se
siente Dios. No sé de eso. Y si yo voy a entender algo acerca de Dios, El será quien tenga que
revelármelo.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,. . .
Hay cosas que nosotros podemos comprender, solamente si el Espíritu de Dios nos las revela.
revela. Y él lo hace libremente. El quiere ser nuestro maestro. 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo
espiritual a lo espiritual.
El hace esta declaración bastante profunda aquí, que es un axioma de las Escrituras, es decir
un principio que no necesita explicación. Es un versículo muy conocido, pero el hombre natural, es decir, el hombre que no ha sido salvo, y así es
como todos nosotros nacemos en este mundo,
muertos en nuestros delitos y pecados, sin ninguna capacidad para Dios, nos hemos hecho
enemigos de Dios, así es el hombre natural. Y
Dios dice que el hombre natural no percibe las cosas que son el Espíritu de Dios, porque para
él son locura. Es decir, la predicación de la cruz de Cristo para salvación. Y Él dice:
no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. A veces, cuando uno ha recibido algunos estudios, piensa que puede entender cualquier cosa que se haya escrito. Sin embargo,
muy pronto descubre que no es así. Y ciertamente, nosotros no vamos a conocer la
Palabra de Dios, sino hasta cuando el Espíritu de
Dios abra nuestras mentes y nuestros corazones para que entendamos. El apóstol Pablo dice aquí:
Porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Sólo el Espíritu de Dios puede tomar las cosas de Cristo y enseñárnoslas.
El Señor Jesucristo dijo eso allá en el evangelio según San Juan, capítulo
16, versículos 13 y 14: 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;
porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas
que habrán de venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque
¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.
Usted no le puede decir nada a Dios, pero El sí que le puede decir a usted muchas cosas.
Y El no lo puede hacer hasta cuando usted tenga la mente de Cristo, es decir, hasta cuando
el Espíritu de Dios tome esas cosas y se las muestre.
Quisiéramos hacer un experimento con su ayuda
en este día. Sabemos que hay muchas personas que están leyendo y que dentro de esa gran compañía de lectores, hay aquellos que no
son creyentes. Usted, por alguna razón a visitado a esta página hoy. No sabemos el por qué.
Quizá haya escuchado a alguien que le informó de este sitio. Pero si usted en este día, no es una persona salva, ¿no le parece a usted que la predicación de la cruz es una locura?
¿No cree usted que la muerte de Uno en la cruz parezca ser una derrota total? ¿No le impresiona
eso a usted, no como salvación, sino simplemente algo parecido a la locura?
Sin embargo, Dios dice que este es Su método, que ésta es Su sabiduría, que El entregó a Su Hijo
para que muriera en la cruz por nosotros, para que usted y yo fuéramos salvos, y que usted y yo,
confiemos en El. De modo que usted, debe confiar
en El para poder ser salvo. Ahora, ¿no le da a usted la impresión de que eso es locura?
Si usted no es salvo en el día de hoy, con usted queremos hacer este experimento.
¿Le molestaría mucho escribirnos una breve nota diciendo: “Señor, he leído y sé que usted quiere
conocer mi reacción; y yo le quiero decir que creo que lo que usted está diciendo es locura.
No puedo ver que eso sea importante. No puedo ver cómo eso me va a salvar a mí o a alguna otra
persona.”
Ahora, si esa es su experiencia, ¿por qué no nos escribe y nos informa? Y si esa no es su experiencia, bueno, me gustaría saberlo también.
Y luego, si usted es un hijo de Dios, quisiera también, conocer su reacción. Dios les bendiga.
…continuará
Por: Luis Alberto
Vamos a considerar la claridad del Espíritu Santo y que eso corrige la sabiduría humana.
Hemos visto algo sobre eso en nuestra última oportunidad, pero en el primer capítulo
se enfatiza la centralidad de Cristo crucificado y que ello es lo que corrige las divisiones.
Y la claridad del Espíritu Santo corrige la sabiduría humana. Usted puede notar que al
comenzar el capítulo 2, dice el apóstol Pablo en el versículo 1:
1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui
con excelencia de palabras o de sabiduría.
Aquí tenemos dos cosas a las cuales quisiera dirigir su atención; la primera de ellas es
que el apóstol Pablo no usó un método filosófico para su predicación. El no era un predicador textual o un predicador sobre tópicos, él era un
expositor de la palabra de Dios.
Y creemos personalmente que ese es el método de Dios, por lo menos fue el método utilizado por
nuestro Señor.
El dice aquí primeramente, que no llegó con un lenguaje exagerado o con la sabiduría del mundo,
anunciando el testimonio o el misterio de Dios.
“aquello que no ha sido revelado con anterioridad.” El misterio de Dios es ahora el hecho de que Cristo fue crucificado, y eso fue algo que no había sido revelado antes.
Ahora es revelado. Era antes solamente
en la tipología y en la profecía del Antiguo Testamento.
2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
En otras palabras, Pablo no quiso entrar en discusiones filosóficas que provocan divisiones,
sino en su lugar él se mantuvo firme en su misión específica, permaneciendo con la predicación
de la cruz de Cristo, el Salvador crucificado, Uno que había muerto por los pecados del mundo.
3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
Pablo está abriendo aquí su propio corazón y le permite a usted observar sus pensamientos
más profundos y la manera de pensar suya cuando estaba entre ellos. El, como lo hace ver
aquí con toda claridad, estaba visiblemente inquieto entre ellos. Dice que estaba
“con debilidad y mucho temor y temblor.” No nos sorprende que dijera eso ya que Dios ha elegido
a las cosas débiles de este mundo. Dios ha elegido las cosas que no son.
Pablo no tenía una concepción más alta de sí mismo. Y, aún así, él era un hombre de gran
intelecto. Pensamos que él era un gran hombre en muchas maneras. Pero él nunca pensó de sí mismo en esa forma.
4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,. . .
Hoy nosotros tenemos las palabras de sabiduría de muchos. Tenemos mucha predicación,
pero muy poco se presenta “con demostración del Espíritu y de poder.” Y eso, una vez más,
es algo que es necesario en estos días. Hay quienes piensan hoy, que si nosotros utilizamos
el método correcto, o si tenemos el sermón apropiado, o si aun decimos lo que corresponde,
entonces tendremos buen resultado. Sin embargo, lo importante es hacerlo “con demostración del
Espíritu y de poder,”
5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de
Dios.
En otras palabras, si se utiliza la sabiduría humana para ganar a un hombre, entonces
su fe descansa en eso; pero si él llega a la fe por medio del poder de Dios, entonces su fe
descansará en eso. Esa es la razón por la cual desconfiamos en gran manera de la predicación
apologética, que tiene por objeto defender la religión cristiana contra los ataques
de sus adversarios. Es decir, tratar de probar que la Biblia es la palabra de Dios, tratar de probar
que el primer capítulo de Génesis es algo científico, y que el diluvio fue algo que en verdad ocurrió. Ahora, no queremos que usted no
entienda mal, Nosotros creemos que para eso hay un lugar, y le damos gracias a Dios por aquellos
que han tomado esos puntos y se han especializado en ellos. Pero nosotros necesitamos
entender que la salvación no se basa en el hecho de saber si nosotros podemos verdaderamente
probar la inspiración de las Escrituras. Pensamos que usted lo puede hacer, pero ese no es el caso.
La cuestión es: ¿en qué se basa su fe. Cuál es la base en la cual descansa su fe?
Bueno, creemos que nuestra fe descansa en el poder de Dios. Allí está la base, y por lo tanto,
ya que está descansando en eso, entonces, no va a descansar en otras cosas por más importantes
que sean. Y por la parte que tengan en llamarnos la atención hacia la palabra de Dios.
Pero, la fe tiene que estar firme en el poder de Dios.
6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este
siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
Pablo dice, yo no uso los métodos mundanos o humanos para nada. “Mas hablamos sabiduría
de Dios en misterio.” Aquí volvemos a tener otra vez esta palabra misterio. Sigue diciendo,
“la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria.”
Ahora otra vez aparece el misterio. Debemos ser bien claros en indicar que aquí no se trata de uno
de esos misterios que son populares, como una novela de suspenso. Para nosotros la palabra
misterio tiene que ver con algo que se ha hecho en secreto, en privado. A veces leemos en los periódicos que alguien ha sido asesinado y que
todavía no se ha encontrado al culpable, y queda
en completo misterio la forma en que se llevó a cabo ese crimen. Bueno, eso fue un misterio.
¿Qué es lo que queremos decir entonces por misterio? En ese caso quiere decir algo que uno
no sabía, algo para lo cual no se tenía una respuesta. En realidad, la palabra se usa aquí
también en las Escrituras, y tiene un significado más profundo que eso. No es algo que no se entienda, sino algo que no se había entendido en el pasado pero que ahora es comprendido. Es algo que está muy, pero muy claro. Esta palabra
“misterio,” aparece 28 veces en el Nuevo Testamento; Aparece tres veces en el evangelio de Mateo, y en el evangelio de San Marcos, y también en el de Lucas, y siempre en los labios
del Señor, pero en referencia a la misma parábola.
El dice “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos.” En otras
palabras, esas son parábolas misteriosas, como hemos leído allá en el capítulo 13 del evangelio
según San Mateo. ¿Por qué son ellas parábolas misteriosas? Porque ellas indican la dirección que va a tomar el reino en el intervalo entre el rechazo del rey, hasta el momento en que
El regresará para preparar su reino. Eso no ha sido revelado en el Antiguo Testamento para nada. Dios no lo había revelado aún a los hombres. Pero ahora, El lo está revelando a los hombres. El dice;
“mas hablamos sabiduría de Dios en misterio.” Eso es algo que es muy interesante aquí. Es una palabra que proviene de las escuelas griegas
de filosofía de la palabra “octo” y de la ciencia, y Pablo asiéndose de ella, o agarrándose de ella, dijo:
“hablamos sabiduría de Dios en misterio.” Pero él le da un significado completamente nuevo.
Misterio viene de una palabra que quiere decir boca, y significa tener la boca cerrada. Es una
proposición que se indica con el sonido Shhhhh!
Pero el apóstol Pablo nunca la usó de esa manera. Eso que había sido silencioso se ha podido decir
vocalmente. Aquello que no había sido conocido y que no podía ser conocido, como resultado de las
investigaciones humanas, ahora es conocido y el misterio del Nuevo Testamento siempre quiere decir algo que no se puede descubrir por medio
del intelecto humano, sino que es revelado para que el intelecto humano lo pueda entender.
Misterio es algo que ha sido revelado para que
pueda ser entendido por la mente del hombre, y por el intelecto humano.
Y también tenemos sabiduría. Pablo dice, este “Tenemos una filosofía.” Ahora, no es de siglo
ni de este mundo, es la sabiduría de Dios. Y pertenece a la cruz de Cristo.
7 Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de
los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la
hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los
que le aman.
Aquí tenemos un versículo que muchas veces se ha entendido mal. Ha ido a los entierros muchas veces, y no creemos que sea un versículo que se
deba usar en un entierro. Lo hemos oído mencionar cuando éramos muchachos, cuando
el Dr. Fulano de Tal o cualquier otra persona moría, y allí estaba su cuerpo ante nosotros;
cuando él estaba entre nosotros no podía ver muy bien, tampoco podía oír bien, y él no podía entender bien. Pero ahora él está vivo y puede
comprender todo. Bueno, eso no es lo que Pablo está diciendo. Pablo está diciendo que aquí, ahora, en este lugar, hay ciertas cosas que
el ojo no ha visto. Hay ciertas cosas que uno no puede percibir por medio del ojo humano.
Nosotros aprendemos más a través de nuestros ojos que de cualquier otra forma, pero hay
ciertas cosas que uno no puede aprender por medio del ojo. Ni tampoco por medio del oído.
El oído es otra de las maneras por las cuales nosotros aprendemos. Aprendemos oyendo. Y aún así, hay ciertas cosas que uno no puede
comprender por medio del oído. El dice,
“Ni ha subido en corazón de hombre.” Es decir, por medio de la meditación, por medio de la reflexión, por medio del pensamiento, el razonar.
Hay ciertas cosas que uno nunca puede obtener.
Dios nunca tuvo un Cristóbal Colón. Usted no puede descubrirlo.
¿Tampoco lo puede hacer buscando a Dios? Por supuesto que no. Ahora, estas son cosas que uno
no puede aprender; cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman, no lo recibe por medio
del ojo, por el oído o por medio de la razón.
¿Cómo lo podemos recibir entonces?
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña,
aun lo profundo de Dios.
Ahora, lo que él está diciendo aquí, sencillamente es que lo que uno no puede recibir por medio
del ojo, o del oído, el Espíritu de Dios se lo puede enseñar. Hay ciertas cosas en la Biblia que usted
puede recibir a través del ojo, y que usted puede recibir a través del oído y que puede comprender
por medio de la razón. Un profesor cuenta que había muchos estudiantes devotos en el Seminario, que piensan que Dios les va a dar a ellos la respuesta en los exámenes.
Ellos pensaban que si ponían su Biblia bajo la almohada durante la noche, antes de los exámenes, que las respuestas saldrían de la Biblia
y que llegarían a introducirse en sus mentes de
alguna manera; algo que es completamente ridículo. Hay ciertas cosas que usted puede aprender estudiando la Biblia, como es la historia, puede aprender de la poesía de ella
y muchas otras cosas que se aprenden utilizando la mente de uno, y por medio del estudio.
Pero uno no puede recibir las verdades espirituales de esa manera porque lo importante
es que “Dios nos las reveló a nosotros por medio del Espíritu.” Hay ciertas cosas que solamente el
Espíritu de Dios nos puede revelar.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que
está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
podemos entender el uno al otro porque tenemos el espíritu de hombre. Yo, por ejemplo, puedo
saber cómo se siente cuando se cae en la vía
pública. Le hace pasar vergüenza, ¿verdad? En cierta ocasión, un señor salía de una tienda de
víveres y saliendo a la calle, se resbaló y cayó al suelo. Ahora, él llevaba en sus manos, dos frascos
grandes, o sea dos galones llenos de aceite, que había comprado. Pero al caer, no se quebró ninguno de los dos frascos. Pero sí se dio un buen
golpe. Ahora, él se levantó rápidamente y miró en
todas direcciones para ver si alguien lo estaba observando. ¿Por qué hizo eso? Yo sí sabía por qué lo había hecho. Lo estaba haciendo porque le
había dado vergüenza, y quería saber si alguien lo estaba viendo.Pero, yo no entiendo cómo se
siente Dios. No sé de eso. Y si yo voy a entender algo acerca de Dios, El será quien tenga que
revelármelo.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de
Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,. . .
Hay cosas que nosotros podemos comprender, solamente si el Espíritu de Dios nos las revela.
revela. Y él lo hace libremente. El quiere ser nuestro maestro. 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo
espiritual a lo espiritual.
El hace esta declaración bastante profunda aquí, que es un axioma de las Escrituras, es decir
un principio que no necesita explicación. Es un versículo muy conocido, pero el hombre natural, es decir, el hombre que no ha sido salvo, y así es
como todos nosotros nacemos en este mundo,
muertos en nuestros delitos y pecados, sin ninguna capacidad para Dios, nos hemos hecho
enemigos de Dios, así es el hombre natural. Y
Dios dice que el hombre natural no percibe las cosas que son el Espíritu de Dios, porque para
él son locura. Es decir, la predicación de la cruz de Cristo para salvación. Y Él dice:
no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. A veces, cuando uno ha recibido algunos estudios, piensa que puede entender cualquier cosa que se haya escrito. Sin embargo,
muy pronto descubre que no es así. Y ciertamente, nosotros no vamos a conocer la
Palabra de Dios, sino hasta cuando el Espíritu de
Dios abra nuestras mentes y nuestros corazones para que entendamos. El apóstol Pablo dice aquí:
Porque para él son locura y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Sólo el Espíritu de Dios puede tomar las cosas de Cristo y enseñárnoslas.
El Señor Jesucristo dijo eso allá en el evangelio según San Juan, capítulo
16, versículos 13 y 14: 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;
porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas
que habrán de venir. 14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque
¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.
Usted no le puede decir nada a Dios, pero El sí que le puede decir a usted muchas cosas.
Y El no lo puede hacer hasta cuando usted tenga la mente de Cristo, es decir, hasta cuando
el Espíritu de Dios tome esas cosas y se las muestre.
Quisiéramos hacer un experimento con su ayuda
en este día. Sabemos que hay muchas personas que están leyendo y que dentro de esa gran compañía de lectores, hay aquellos que no
son creyentes. Usted, por alguna razón a visitado a esta página hoy. No sabemos el por qué.
Quizá haya escuchado a alguien que le informó de este sitio. Pero si usted en este día, no es una persona salva, ¿no le parece a usted que la predicación de la cruz es una locura?
¿No cree usted que la muerte de Uno en la cruz parezca ser una derrota total? ¿No le impresiona
eso a usted, no como salvación, sino simplemente algo parecido a la locura?
Sin embargo, Dios dice que este es Su método, que ésta es Su sabiduría, que El entregó a Su Hijo
para que muriera en la cruz por nosotros, para que usted y yo fuéramos salvos, y que usted y yo,
confiemos en El. De modo que usted, debe confiar
en El para poder ser salvo. Ahora, ¿no le da a usted la impresión de que eso es locura?
Si usted no es salvo en el día de hoy, con usted queremos hacer este experimento.
¿Le molestaría mucho escribirnos una breve nota diciendo: “Señor, he leído y sé que usted quiere
conocer mi reacción; y yo le quiero decir que creo que lo que usted está diciendo es locura.
No puedo ver que eso sea importante. No puedo ver cómo eso me va a salvar a mí o a alguna otra
persona.”
Ahora, si esa es su experiencia, ¿por qué no nos escribe y nos informa? Y si esa no es su experiencia, bueno, me gustaría saberlo también.
Y luego, si usted es un hijo de Dios, quisiera también, conocer su reacción. Dios les bendiga.
…continuará
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