LA FIDELIDAD DE DIOS Y LA INFIDELIDAD HUMANA
NO HAY TEMOR DE DIOS DELANTE DE SUS OJOS. (Rom 3:18)
La
ley no podía salvar en el pecado ni de los pecados, pero daba ventajas
a los judíos para
Obtener la salvación. Las ordenanzas
establecidas, la educación en el conocimiento del Dios verdadero y su servicio,
y muchos favores hechos a los hijos de Abraham, eran todos medios de gracia y
verdaderamente fueron utilizados para la conversión de muchos. Pero, las
Escrituras les fueron especialmente encargadas a ellos. El goce de la palabra y
de las ordenanzas de Dios es la principal felicidad de un pueblo, pero las
promesas Dios las hace sólo a los creyentes, por tanto, la incredulidad de
algunos o de muchos profesantes no puede inutilizar la efectividad de esta
fidelidad. Él cumplirá las promesas a su pueblo y ejecutará sus amenazas de
venganza a los incrédulos.
El
juicio de Dios sobre el mundo deberá silenciar para siempre todas las dudas y
especulaciones sobre su justicia. La maldad y la obstinada incredulidad de los
judíos demuestran la necesidad que tiene el hombre de la justicia de Dios por
la fe, y de su justicia para castigar el pecado. Hagamos males para que nos vengan
bienes, es algo más frecuente en el corazón que en la boca de los pecadores;
porque pocos se justificarán a sí mismos en sus malos caminos. El creyente sabe
que el deber es de él, y los acontecimientos son de Dios; y que él no debe
cometer ningún pecado ni decir ninguna mentira con la esperanza, ni con la
seguridad, de que Dios se glorifique. Si alguien habla y actúa así, su
condenación es justa.
Pablo
usa estas referencias del Antiguo Testamento para mostrar que la humanidad en
general, en su actual condición pecadora, es inaceptable ante Dios. ¿Ha dicho
alguna vez?: "No soy tan malo. Soy buena persona"? Medite estos
versículos y vea si se ajustan a usted. ¿Ha mentido alguna vez? ¿Ha herido los
sentimientos de alguien a través de sus palabras o el tono de su voz? ¿Es rudo
con alguien? ¿Se enfurece con sus más duros contrarios? En pensamientos,
palabra y obra, como cualquier persona en este mundo, tiene culpa delante de
Dios. Debemos recordar lo que somos ante El: pecadores alejados. No niegue que
es pecador. Más bien permita que su gran necesidad lo guíe a Cristo.
La razón que subyace bajo la creciente
corrupción de la sociedad es que no tienen temor de Dios; es decir, piensan que no tienen que responder ante
Dios por sus inmoralidades.
Es
decir, “Si los ojos sólo vieran al que es invisible, un temor
reverencial hacia aquel con quien tendrán que verse, purificaría todo gozo y
elevaría al alma de sus mayores depresiones; pero a todo esto el hombre natural
es ajeno.” ¡Cuán gráfico es este cuadro de la depravación humana, que penetra
la vida a través de cada uno de los varios órganos del cuerpo; pero cuán
pequeña parte de lo “perverso” y “engañoso” que está dentro del corazón
“sale fuera del hombre”!;
sabemos … lo que la ley dice a
los que están en la ley—Por supuesto, refiriéndose a los judíos. Para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete a Dios—Que
llegue a ser, o se reconozca sujeto a juicio y expuesto a condenación.
Por
tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la
carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. ( 2Co 7:1 )
Sometiendoos
unos a otros en el temor de Cristo. (Efe 5:21 )
DIOS LES BENDIGA
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