TRIGO Y CIZAÑA

EL TRIGO Y LA CIZAÑA

Por: Luis Alberto

Mat 13:24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

Mat 13:25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Mat 13:26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Mat 13:27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

Mat 13:28 El les dijo Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Mat 13:29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Mat 13:30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

El mensaje central de esta parábola es que el reino consumado de Dios será diferente al presente reino: El primero existirá en un medio perfecto donde sólo se hallarán los hijos del reino. En la actualidad, los hijos del reino y los hijos del maligno viven juntos en la sociedad.

La cizaña se parece tanto al trigo que los judíos la llaman trigo bastardo. Se llama en hebreo zúnim, que viene, como cizaña en español, del griego zizánion, plural zizánia. Se dice que zúnim viene de la raíz zaná, que quiere decir fornicar; y cuenta la leyenda que la cizaña se originó en el tiempo de maldad que precedió al Diluvio, porque entonces toda la creación, seres humanos, animales y plantas, se descarriaron y cometieron fornicación y produjeron descendientes contra la naturaleza. En sus primeras etapas, el trigo y la cizaña se parecen tanto que la idea popular era que la cizaña era trigo que se había corrompido.

El trigo y la cizaña no se pueden separar fácilmente cuando están creciendo; pero al final hay que separarlos, porque el grano de la cizaña es ligeramente venenoso. Causa mareos y náuseas, y tiene efectos narcóticos, y hasta en pequeñas cantidades tiene un sabor amargo y desagradable. Por último hay que separarlos a mano. Levison describe el proceso: (Se suelen emplear mujeres para quitar los granos de cizaña del trigo que se va a moler... Por lo general, la separación se hace después de la trilla. Se extiende el grano en grandes bandejas que se ponen delante de las mujeres para que puedan separar la cizaña, que tiene un tamaño y una forma semejante al trigo, pero se distingue por su color pizarra;) Así que en

sus primeras etapas de crecimiento la cizaña no se puede distinguir del trigo.

La escena de un hombre sembrando cizaña en el campo de otro no es solo figurada, Sucedía a veces. Hasta el día de hoy, una de las amenazas más horrendas que se pueden dirigir a un enemigo en la India es: (¡Te voy a sembrar mala semilla en tu campo!) Y en el derecho romano codificado se prohíbe este crimen y se establece su castigo.

Todas las escenas de esta parábola les eran familiares a las gentes de Galilea que la oyeron por primera vez.

Los detalles de esta parábola le resultarían claros y familiares. La cizaña es una de las plagas que el campesino tiene que estar combatiendo constantemente. “Se cría espontáneamente en los sembrados y la harina de su semilla es venenosa”. Al principio se parece tanto al trigo que es imposible distinguirlos. Cuando echan espiga se los distingue perfectamente, pero para entonces ya se han enredado las raíces de forma que no se puede arrancar la una sin dañar el otro.

Thomson, en La Tierra y el Libro, nos cuenta que vio la cizaña en el Wady Haman: “El grano está en el momento ideal de su desarrollo para ilustrar la parábola. Cuando el trigo o la cebada ya están granados, la cizaña también, y cualquier niño notaría la diferencia; pero antes, hasta cuando se observan con cuidado se puede uno confundir. Yo no podría distinguirlos con absoluta seguridad. Hasta los campesinos, que escardan los campos regularmente en esta tierra, no intentan separarlos al principio. No solo es que los confundirían; sino, como las raíces están entremezcladas, sería imposible separarlos sin dañar lo bueno con lo malo. Hay que dejarlos crecer al mismo tiempo hasta el tiempo de la siega.”

La parábola de la cizaña y el trigo es particular a Mateo. Dos posibles énfasis en esta narración pueden ser: La separación entre los buenos y malos se efectuará en el juicio final; Y la relación social entre los buenos y malos antes del juicio final. Estos dos énfasis están íntimamente relacionados. Aunque parecida a la primera parábola, hay varias diferencias en la verdad central y en el significado de los términos.

En esta parábola se contrasta la buena semilla, o sea el trigo, con la mala, la cizaña. Ambas clases crecen juntas en el mismo campo. Se hace una clara distinción entre las dos solamente en la cosecha, pues el grano de la cizaña es negro y el del trigo marrón claro. Por otro lado, la harina del trigo sirve para hacer pan, el alimento básico, mientras que la harina de la cizaña es venenosa.

La explicación de la parábola de la cizaña, Jesús despidió a la multitud al lado del mar y regresó con sus discípulos a la casa, probablemente la de Pedro en Capernaúm. Antes le habían pedido una explicación de la misma, pero ahora revelan francamente su confusión y falta de entendimiento. Jesús procede a señalar el significado de los distintos elementos de la parábola en forma alegórica. En este caso el sembrador es el Hijo del Hombre y la buena semilla son los hijos del reino. En la primera parábola no aclaró quien era el sembrador, y allí la semilla era la palabra del reino. El campo es el mundo, literalmente el cosmos, la cizaña son los hijos del maligno, y el maligno (el enemigo y el diablo) es el sembrador de la cizaña.

Jesús, por medio de la parábola, aclara que la siega, o el juicio, o la separación, tendrá lugar en el fin del mundo. Los siervos del dueño deseaban arrancar la cizaña de entre el trigo mientras crecían juntos. El dueño recomienda paciencia, porque el hecho de arrancar la cizaña sería desastroso para el trigo, pues los siervos no podrían distinguir claramente una planta de la otra; También las raíces de ambas clases de plantas estarían tan entretejidas de modo que sería imposible arrancar una sin la otra. Así una verdad central sería: El juicio y la separación entre buenos y malos tendrá lugar en el fin de los siglos. El juicio y la salvación son realidades presentes, pero la culminación de ambos pertenece al fin del mundo

Mat 13:36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Mat 13:37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

Mat 13:38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

Mat 13:39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Mat 13:40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

Mat 13:41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

Mat 13:42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Mat 13:43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Jesús enseña que los creyentes y los incrédulos vivirán juntos en el mundo, con muchas características parecidas, como las plantas de trigo y cizaña. Tendrán experiencias parecidas. Los mismos elementos (sol, calor, lluvia, frío, sequía) afectan a ambas plantas. Los creyentes e incrédulos tendrán muchas experiencias comunes, inclusive aflicciones, enfermedades, fracasos. Lo que Dios promete a sus fieles es la gracia suficiente para soportar las adversidades. Jesús nunca tuvo la intención de separar a sus seguidores del mundo. Deben vivir en el mundo para dar testimonio al mundo, pero no son del mundo. No están comprometidos ni identificados con el mundo.

Termina la sección describiendo el contraste abismal en la eternidad entre el destino de los que causan tropiezos y los que hacen maldad, por un lado, y el de los justos, por otro; Es cierto que los creyentes individualmente viven en una relación más o menos estrecha con los vecinos incrédulos, pero es otra cosa sostener que la iglesia, como institución, debe unirse estructuralmente con el gobierno político.

Representan una realidad en el cielo y en el infierno, pero haríamos bien en no procurar una interpretación estrictamente literal.

El que tiene oídos, que oiga, es una advertencia solemne de prestar atención a las enseñanzas del reino.

DIOS LES BENDIGa

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