…de la Palabra,¡HOY!
Por:Luis Alberto Morales

Hermanos, míos continuando nuestra Interpretación de la 1Epístola a los Corintios, seguimos comentando, por ejemplo, ellos no parecen ser santos santificados.
Pero sí,porque son santificados en Cristo. Sin embargo, la obra del Espíritu Santo no estaba en evidencia en sus vidas luego leemos en este versículo que los creyentes de Corinto son “llamados a ser santos,”
pero se puede decir que son llamados santos sin usar ese “a ser” que está allí para ayudar en la expresión castellana y no en el original.
Es lo mismo que hemos leído en el primer versículo referente a Pablo, donde podemos leer “llamado apóstol” en lugar de“llamado a ser apóstol”.
Nuestros nombres son en realidad “llamados santos”. Usted, amigo mío no llega a ser santo por lo que hace.
Usted llega a serlo por su posición en Cristo Jesús. La palabra santo quiere decir apartado, separado para Dios.
Cada creyente debería estar separado para Dios. Por ejemplo, esos vasos viejos y ajados del tabernáculo, más tarde en el templo eran llamados vasos santos. ¿Santos? Sí, porque estaban dedicados al uso de Dios. Ahora,
¿en base a qué es considerado santo, el hijo de Dios? Porque está consagrado al uso de Dios.
Deberíamos estar dedicados al uso de Dios. Pero esa es una posición que tenemos. Somos llamados santos. Ahora, se nos dice que ellos son llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. Y luego Pablo continúa con su acostumbrada introducción. Leamos el versículo 3

3Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Estas dos palabras que él usa, gracia y paz, son dos palabras que hemos considerado anteriormente en varias oportunidades, y que volveremos a tratar más adelante en ésta epístola.
Pero, por el momento, no vamos a dedicar nuestro tiempo a ellas ya que queremos enfatizar algunas otras cosas. Continuemos, pues, entonces, con el versículo 4 de este primer capítulo de la Primera carta a los Corintios:

4Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;

Es en Cristo donde nosotros recibimos nuestras bendiciones. Allá en la carta a los Efesios, capítulo 1, versículo 3, podemos leer:

“ Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.

Allí es donde nosotros recibimos las bendiciones. En realidad aquí, en Cristo, es donde debe ser. Quizá alguien pregunte: ¿Y eso es importante? Bueno, lo era para Pablo. Pablo nos informa que él nunca le conoció en la carne.
Él nunca llegó a conocer personalmente al Señor Jesucristo, quien anduvo por esta tierra en forma de hombre.
Creemos que él le vio. Creemos que él pudo haber estado presente en la crucifixión. Él vio al Cristo resucitado, y para Pablo Él siempre fue el Señor de la gloria. Y también debe serlo aquí. Ahora, notemos el versículo 5:

5porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia;

A esto se refiere el apóstol Pablo cuando dice allá en su carta a los Colosenses, capítulo 3, versículo 16: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.
Ahora, yo no sé cantar muy bien; ¿cómo voy a poder hacer algo como esto? Pues, si no puedo cantar, lo puedo decir.
De paso digamos que se está haciendo referencia a la Palabra de Dios. Y debemos decir que hay varias denominaciones que cantan salmos.
Creemos que se podría cantar todo, desde Génesis hasta Apocalipsis si uno supiera cantar. Yo no lo puedo hacer, es tener la Palabra de Dios en nuestros corazones, es lo más importante. Eso no quiere decir que es necesario aprender todo de memoria.
Lo que quiere decir es que debemos obedecer lo que ella dice. Eso es lo importante. Si Cristo está en su corazón, entonces, usted le está obedeciendo, algunos de los jóvenes más desobedientes que hemos encontrado, son aquellos que han memorizado más de cien versículos de la Biblia. Ahora, eso no quiere decir que usted no va a memorizar los versículos de la Escritura para que no le llamen desobediente.
Lo que queremos decir es que la respuesta a este interrogante no es tan fácil como memorizar algo, y no quiere decir guardarla en su corazón de esta manera. Usted guarda la palabra de Dios en su corazón, cuando usted le obedece a El, cuando piensa en El, cuando está ocupado con Cristo Jesús. Esa es la solución a nuestros problemas. Cuando Él llegue a ser el Señor absoluto de su vida, llegará entonces a resolver muchos de sus problemas. Precisamente de eso nos habla
Pablo en esta epístola. Y ahora nos dice el apóstol aquí en los versículos 6 y 7, de este capítulo 1:

6así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, 7de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;

Pablo insinúa aquí uno de los problemas que la iglesia tenía. Ellos eran muy carnales. Ellos se habían separado y sólo tenían un don. Y Pablo, en el mismo comienzo de su carta les dice:
“Yo no quiero que ustedes se pongan detrás de un solo don. No hay solo un don sino muchos dones. Y lo que yo quiero es que estos dones sean manifestados en su iglesia.”
Él dice:
“Esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo”. Eso quiere decir, estar ocupado con Él.
Y ahora, el versículo 8, dice:

8el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

Ahora, esto no quiere decir que tenemos que estar sin ninguna falta porque siempre hay algunos que hallan faltas en nosotros; sino más bien, que no debemos ser dignos de culpa. Dice aquí:
Para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Y el día del Señor Jesucristo no es solamente hoy, sino que es el día cuando El volverá a llevar a Su iglesia de este mundo. Pablo también hablará sobre eso en esta epístola. El versículo 9. es uno de esos versículos que parece no tener nada que decir y que se puede pasar por alto con toda facilidad, Sin embargo, pensamos que quizá este es la clave para toda la epístola.
Se le da énfasis aquí al Señor Jesucristo como la solución de todo problema. También pone significado en que Él es la solución para todos los problemas de la iglesia y personales que había entre los creyentes allá en la ciudad de Corinto.
Como ya hemos dicho en otra ocasión, es sorprendente ver la similaridad que existe entre los problemas de la iglesia en Corinto con los de nuestros días; y la solución en ese entonces y la solución ahora es la misma. Veamos, pues, qué es lo que dice aquí, el versículo 9, de este capítulo 1:

9Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Usted habrá notado, que el Señor Jesucristo ha sido mencionado prácticamente en todos los versículos que hemos leído hasta ahora. En otras palabras, ésta es la novena referencia al Señor Jesús en nueve versículos. Aparentemente, el apóstol Pablo está haciendo énfasis en la persona de Jesucristo. Ahora él nos hace dos declaraciones extraordinarias, dice:

“Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor”.

En esta declaración tenemos un nombre bastante extenso dado a nuestro Señor. Se le llama: la comunión con su Hijo Jesucristo, el Hijo de Dios,
Una palabra que es importante aquí, es la palabra comunión, en conexión con el Señor Jesucristo.
Ya hemos visto esta palabra en otras oportunidades, y la palabra griega es koinonía y ésta es usada una y otra vez por el apóstol Pablo.
Esta palabra comunión, en efecto, tiene varios significados diferentes. Tiene el significado que se le da comúnmente en nuestros días.
También es usada por el apóstol Pablo en el sentido de contribuir algo. Él habló de tomar una ofrenda para los hermanos pobres en Jerusalén.
Esa palabra proviene de koinonea en griego. Quiere decir recoger una ofrenda o contribución.
En el capítulo 10, versículo 16 de esta Primera carta a los Corintios, él habla de comunión, al decir:

“la copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?”

Y él usa aquí esa palabra koinonía, que quiere significar: comunión. También puede tener el significado de dispensación.
Igualmente puede significar compañía o sociedad. Ese es un buen significado. Ya que la podemos traducir con un significado de mayor amplitud.
Cuando decimos que somos llamados a la “sociedad o a la compañía” con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
Sin lugar a dudas este es uno de los mayores privilegios que nosotros hemos recibido.
Usted puede imaginarse que hoy, cuando usted está en Cristo, cuando usted le recibe como su Salvador, Él es su amigo y compañero. Ahora, esa palabra también significa participante y así mismo se usa como comunicación.
Son todas ellas palabras maravillosas, por lo tanto significa una relación íntima con Jesucristo.
…CONTINUARA

Comentarios

  1. Te felicito mi hermano por tu comenterio, Dios permita que tu nuevo sitio en la Web sea própero en gran manera, yo lo bendigo en el nombre de Jesús, amén.

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  2. Hola, soy Alberto El Guantanamero, tremendo trabajo para comentarte y felicitarte tu salida al ciberespacio, un Blog con la palabra de Dios.
    Que él te bendiga.

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