TRES VERBOS - stop
TRES VERBOS - stop
Por: Luis Alberto
¿Osa alguno de vosotros, cuando
tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de
los santos?
1Co 6:2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al
mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar
cosas muy pequeñas?
1Co 6:3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los
ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?
1Co 6:4 Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta
vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?
1Co 6:5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay
entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos,
1Co 6:6 sino que el hermano con el hermano pleitea en
juicio, y esto ante los incrédulos ?
1Co 6:7 Así que, por cierto es ya una falta en
vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien
el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?
1Co 6:8 Pero vosotros cometéis el agravio, y
defraudáis, y esto a los hermanos.
1Co 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el
reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los
adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
1Co 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos,
ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
1Co 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido
lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre
del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.
Los
cristianos de Corinto estaban acusándose mutuamente en los tribunales paganos,
bajo la oculta motivación de la avaricia. Pablo denuncia lo bochornoso de
llevar estos casos a los jueces del mundo en lugar de superar las disputas
internamente ,y pone de manifiesto su
falta de amor y justicia al buscar satisfacción para los agravios.
Si los
cristianos están destinados a ser coadministradores de justicia en el mundo
por venir, deberían ser capaces de juzgar sobre cuestiones mucho más pequeñas
ahora.
Pablo usa la ironía. Los corintios se
enorgullecían de su sabiduría, pero nadie entre ellos era capaz de solucionar
sus disputas.
Actuaban
equivocadamente cuando acudían a buscar justicia de manos del injusto y
depositaban su confianza en aquellos que no conocían la fe.
En los
versos del 9 al 11 del capítulo 6 de la 1ra. carta a los corintios Pablo
describe las características de los incrédulos. El no da a entender que los
idólatras, adúlteros, afeminados, los que se echan con varones, ladrones,
avaros, borrachos, maldicientes o estafadores estén automática e
irrevocablemente excluidos del cielo. Los cristianos vienen de toda clase de
trasfondos, incluidos algunos de los mencionados. Aún pueden estar luchando con
los deseos malignos, pero no deben continuar con estas prácticas. En el 6.11, Pablo establece con claridad que aun aquellos
que pecan en las formas dichas pueden lograr que sus vidas sean cambiadas por
Cristo. Sin embargo, aquellos que dicen ser cristianos y persisten en estas
prácticas, sin remordimiento, no heredarán el reino de Dios. Tales personas necesitan examinarse para ver
si realmente creyeron en Cristo.
Todo creyente debe librarse de actitudes
mezquinas. Una pérdida moral es peor que cualquier ganancia material.
Avaros, pleonektes Strong
#4123: Literalmente, «tener más». Esta palabra se mueve entre el bien y el mal.
Pleon equivale a más en cantidad, calidad y número. Pleonazo significa hacer más,
o aumentar. Pleonexia es
avaricia. Pleonektes
significa una codicia grande, tan anhelosa de ganancia que defraudará a otros.
Una persona a quien pleonektes la
consume, violará las leyes para obtener ganancias ilegales. Con astucia, se
abrirá paso a expensas de otros Efesio
5:3 nos dice que el avaro es idólatra. La
idolatría es una forma aumentada de autogratificación, que responde a los
impulsos del ego. Pecadores como los mencionados por Pablo pueden ser
completamente limpios de culpa (lavados ), ser apartados para Dios (santificados
) y enteramente aceptados por el Señor ( justificados ) , porque algunos
de los cristianos de Corinto conocieron ese tipo de vida en el pasado. Mas
su conversión se llevó a cabo en el nombre del Señor Jesús , y por el
Espíritu de nuestro Dios . La obra redentora de Cristo es el fundamento, y
el Espíritu Santo es el agente, a través del cual se consuma la salvación.
Pablo concluye con una nota positiva, instando a los corintios a vivir de
acuerdo a lo que son ahora.
En una
sociedad permisiva es fácil que los cristianos pasen por alto o toleren algunas
conductas inmorales (avaricia, borrachera, etc.), mientras no resisten otras
(homosexualidad, hurto). No debemos participar en el pecado o condonarlo en
ninguna manera, ni podemos ser selectivos acerca de qué condenar y qué
perdonar. Permanecer al margen del pecado "aceptable" en forma
general es dificultoso, pero no es más difícil para nosotros de lo que lo fue
para los corintios. Dios espera que sus seguidores en cualquier edad mantengan
normas elevadas.
Aparentemente
la iglesia citaba con frecuencia "todo me es lícito" y lo usaba en
forma errónea. Algunos cristianos en Corinto se excusaban de sus pecados al
decir que Cristo había perdonado sus pecados y que poseían libertad completa
para vivir como quisieran, o Lo que hacían no estaba prohibido estrictamente
por las Escrituras. Pablo contestó a estas excusas. El hecho de que Cristo
perdonara los pecados, no nos da libertad para hacer lo que sabemos que está
mal. El Nuevo Testamento prohíbe de manera específica muchos pecados que originalmente estaban prohibidos en el
Antiguo Testamento. Algunas acciones no son pecaminosas en sí mismas, pero no
son apropiadas porque pueden llegar a controlar nuestras vidas y apartarnos de
Dios. Cualquier cosa que hagamos y que hiera antes que ser de ayuda a otros es incorrecto.
Muchas
de las religiones del mundo piensan que el alma es importante y que el cuerpo
no lo es, y el cristianismo algunas veces ha sido influenciado por ellas. En
verdad, sin embargo, el cristianismo es una religión muy física. Adoramos a un
Dios que ha creado un mundo físico y manifestó que era bueno. Nos prometió una
tierra nueva en la que la gente será transformada en su vida física, no una
nube color de rosa donde almas incorpóreas escuchan música de arpas. El corazón
del cristianismo es la historia de Dios mismo tomando carne y sangre y viniendo
a vivir con nosotros, para ofrecer sanidad física como también restauración
espiritual.
Como
humanos, a semejanza de Adán, somos una combinación de polvo y espíritu. Así
como nuestras vidas espirituales afectan nuestros cuerpos, de igual manera
nuestras vidas físicas afectan nuestras almas. No podemos cometer pecado con
nuestros cuerpos sin dañar nuestras almas, porque nuestros cuerpos y almas
están unidas inseparablemente. En la tierra nueva tendremos cuerpos resucitados
que no podrán ser corrompidos por el pecado. Luego podremos disfrutar
totalmente nuestra salvación.
Para los griegos del primer siglo el cuerpo era
algo secundario: lo que realmente importaba era el alma. Con una filosofía
libertina del sexo, y rodeados de prostitutas en el templo, el tema de la
fornicación estaba llamado a hacerse presente. Pablo había dicho la verdad
sobre la libertad cristiana, particularmente en lo concerniente a la
observancia de ciertas fechas y la ingestión de ciertas comidas. Sin embargo,
Pablo insiste en este aspecto a fin de que los corintios no interpretasen
equivocadamente esta libertad fundamental, incorporando a ella las prácticas
sexuales ilícitas. La sociedad griega debatía que al igual que el estómago
existía para digerir la comida, los genitales estaban destinados a las
experiencias sexuales; y lo mismo que cuando uno tenía hambre comía,
gratificaba el deseo sexual cuando este aparecía. De ahí que era necesario
insistir en esto. Pablo corrige la falsa concepción de que el deseo sexual se
podía satisfacer con la misma facilidad que el hambre física. Muestra la
falsedad de esta analogía, porque vuestro cuerpo es templo del Espíritu
Santo y, por lo tanto, pertenece a Cristo. La conducta inmoral rebaja el
precio pagado para redimir a los pecadores, y la gloria que los creyentes deben
tributar al Señor, quien amó con tanto poder y pureza.
Cosas
que son moralmente indiferentes, y no están específicamente prohibidas por la
ley de Dios, puede que no convengan a
quien las practica o a otros. Por el contrario, posiblemente conduzcan a la
adquisición de malos hábitos.
Debido
a las disposiciones de Dios sobre el cuerpo, las funciones digestivas y
sexuales no caen dentro de la misma categoría. Comer es algo secundario y
eventual (aunque indispensable para conservar la vida), mientras la sexualidad
alcanza las profundidades eternas y metafísicas del ser.
A causa
del designio divino de resucitar el cuerpo, una identidad esencial existe entre
el presente cuerpo físico y el futuro cuerpo glorificado.
La
relación sexual constituye algo más que una experiencia biológica; envuelve una
comunión vital. Como Cristo está unido al creyente por la comunión del Espíritu,
es inconcebible involucrarlo en algo inmoral.
La
sexualidad es un aspecto único y profundo de la personalidad que abarca a todo
el ser humano. La inmoralidad sexual tiene efectos de largo alcance, gran
significación espiritual y complicadas repercusiones sociales.
Tal
inmoralidad no es un pecado contra el cuerpo, sino contra el Espíritu Santo,
que mora en el cuerpo.
La inmoralidad sexual es una tentación que
siempre está ante nosotros. En las películas y en la televisión, el sexo fuera
del matrimonio es tratado como normal, aun hasta deseable, que forma parte de
la vida, mientras que el matrimonio es mostrado con frecuencia como confinado y
triste. Inclusive podemos ser mal vistos por otros si aparentamos pureza. Pero
Dios no pasa por alto o prohíbe el pecado sexual por ser difícil. El sabe que tiene poder para destruirnos
física y espiritualmente. Nadie debería menospreciar el poder del pecado
sexual. Ha destruido incontables vidas y desecho familias, comunidades y aun
naciones. Dios quiere protegernos del daño que podemos causarnos a nosotros
mismos y a otros, por eso promete llenarnos (nuestra soledad, nuestros deseos)
con El mismo.
Esta
enseñanza acerca del pecado sexual y la prostitución fue importante
especialmente para la iglesia en Corinto porque el templo de la diosa Afrodita
estaba en su ciudad. Empleaba a más de mil prostitutas como sacerdotisas y el
sexo formaba parte del ritual de adoración. Pablo es claro al decir que los
cristianos deben apartarse del pecado sexual, aunque sea aceptable y popular en
nuestra cultura.
¿Qué quiere decir Pablo cuando manifiesta que
nuestros cuerpos pertenecen a Dios? Muchos dicen que tienen el derecho de hacer
con sus cuerpos lo que quieran. Aunque piensen que eso es libertad, no son sino
esclavos de sus deseos. Cuando decidimos seguir a Cristo, el Espíritu Santo
viene a nuestras vidas y vive en nosotros. Por lo tanto, dejamos de ser dueños
de nuestros cuerpos. "Comprados por precio" se refiere a un esclavo
que ha sido comprado en una subasta. Si usted vive en un edificio ajeno,
procura no violar las normas establecidas en dicho lugar. Como su cuerpo
pertenece a Cristo, no debe violar sus normas en su diario vivir.
El AT
enseña una y otra vez que el reino de Dios es un reino de justicia, y
Jesús lo confirmó. Pablo declara que los injustos , de los cuales
procede a citar ejemplos, no heredarán el reino de Dios, pensando en su
futura consumación. Su objetivo es advertir a los creyentes corintios (quienes
aparentemente se engañaban al suponer que el estilo de vida era algo relativo
en el caso de los cristianos) que, si persistían conscientemente en los males
de los perversos, enfrentarían sus mismos riesgos al final. La intención
era atraer la atención de los corintios y ponerle fin al engaño, Pablo no
plantea la cuestión de hasta qué punto esas prácticas pueden conducir a los
santos a transgredir el límite que los convertiría en «desheredados» ante los ojos de Dios, ni saca conclusiones sobre
el tema de los cristianos ya atrapados por esos hábitos pecaminosos, pero que
sinceramente quieren librarse de ellos.
Los
tres aspectos del trabajo de Dios son parte de nuestra salvación: nuestros
pecados fueron lavados, fuimos apartados para un uso especial
("santificados") y fuimos declarados no culpables
("justificados") por nuestros pecados.
Son tres verbos los que describen la obra redentora de Cristo en los
creyentes.
Para lavados, santificados, y justificados.
Nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su
misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el
Espíritu Santo, Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como
para
iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la
iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir
a la justicia divina; siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante
la
redención
que es en Cristo Jesús.
Pero
los litigios entre cristianos no debieran ser juzgados en las cortes seculares.
Como cristianos tenemos al Espíritu Santo y la mente de Cristo; entonces ¿cómo
podemos acudir a aquellos que no poseen la sabiduría de Dios? Con todo lo que
se nos ha dado como creyentes, y el poder que poseeremos en el futuro para
juzgar al mundo y a los ángeles, debiéramos solucionar nuestras diferencias
entre nosotros. Los santos son los creyentes.
Si el juez y el jurado no son cristianos,
manifestarán insensibilidad a los valores cristianos. La razón por la que se va
a la corte es con frecuencia la venganza, lo que no debiera ser el motivo en un
cristiano. Los pleitos dan una mala imagen a la iglesia, motivando que los
incrédulos pongan su atención en sus problemas antes que en los propósitos que
tiene Dios para con nosotros.
DIOS LES BENDIGA
Fuente de consulta: e-Sword – the Sword
of the LORD
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