MUERTO AL PECADO
Por: Luis Alberto
1Pe 4:1
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo
pensamiento; pues quien ha padecido en
la carne, terminó con el pecado,
1Pe 4:2 para no vivir el tiempo que resta en la
carne, conforme a las concupiscencias de
los hombres, sino conforme a la voluntad
de Dios.
1Pe 4:3 Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo
que agrada a los gentiles, andando en
lascivias, concupiscencias, embriagueces,
orgías, disipación y abominables
idolatrías.
1Pe 4:4 A éstos les parece cosa extraña que vosotros
no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;
1Pe 4:5 pero ellos darán cuenta al que está preparado
para juzgar a los vivos y a los muertos.
1Pe 4:6 Porque por esto también ha sido predicado el
evangelio a los muertos, para que sean
juzgados en carne según los hombres,
pero vivan en espíritu según Dios.
1Pe 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed,
pues, sobrios, y velad en oración.
1Pe 4:8 Y ante todo,
tened entre vosotros ferviente amor;
porque el amor cubrirá multitud de pecados.
1Pe 4:9 Hospedaos los unos a los otros sin
murmuraciones.
1Pe 4:10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme
gracia de Dios.
1Pe 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por
Jesucristo, a quien pertenecen la gloria
y el imperio por los siglos de los siglos.
Amén.
Por la muerte y resurrección de Cristo se establece el
dominio de la gracia sobre la vida del creyente. Esto hace posible que el
creyente viva una vida que celebre la victoria de Cristo sobre el pecado.
Algunas personas harían cualquier cosa por evitar el
dolor. Como discípulos de Cristo, sin embargo, debemos estar dispuestos y
preparados para hacer la voluntad de Dios y sufrir si es necesario. El pecado
pierde su poder de derrotarnos en medio del sufrimiento cuando nos concentramos
en Cristo y en lo que El quiere que hagamos. Cuando nuestro cuerpo sufre dolor
o nuestra vida está en peligro, se muestran con claridad nuestros verdaderos
valores morales, y los placeres pecaminosos parecen menos importantes; Si
alguien sufre por hacer lo bueno y a pesar de eso permanece fiel en obediencia,
ha hecho una clara ruptura con el pecado.
Los mejores y más firmes argumentos contra el pecado se
toman de los sufrimientos de Cristo. Él murió para destruir el pecado; y aunque
se sometió jubilosamente a los peores sufrimientos, nunca dio lugar al menor
pecado. Las tentaciones no podrían dominar si no fuera por la propia corrupción
del hombre; pero los cristianos verdaderos hacen de la voluntad de Dios, no de
sus propios deseos ni lujuria, la regla de su vida y de sus acciones. La
conversión verdadera hace un cambio maravilloso en el corazón y en la vida.
Altera la mente, el juicio, los afectos y la conducta. Cuando el hombre se
convierte verdaderamente, le resulta muy triste pensar cómo pasó el tiempo
pasado de su vida.
El deber del cristiano es no sólo guardarse de la maldad, lascivias, Lujuria,
concupiscencia, adulterio, fornicación, etc, sino
también de las cosas que conducen al pecado o que tienen apariencia de mal, un
pecado trae a otro. Esta actitud tiene
un efecto depurador, disciplinándoles para vivir conforme
a la voluntad de Dios. El creyente debe considerarse a sí
mismo (muerto al
pecado)
Preparado
para juzgar a los vivos y a los muertos se refiere al juicio cuando Cristo
regrese, lo cual está cerca.
A los muertos es una referencia a quienes en vida
escucharon la predicación del evangelio y tuvieron su oportunidad de vivir en
espíritu según Dios. (En espíritu) se refiere aquí al reino del Espíritu,
con la perspectiva cierta de vida eterna, donde Cristo fue (vivificado en, o
por espíritu). Esta oportunidad quiere decir también que fueron juzgados en
carne según los hombres, o sea, que el asunto del juicio eterno es
determinado por la respuesta que cada uno dio al evangelio mientras estaba
vivo.
Sin explicar de qué manera, se afirma en él que la acción
salvadora de Cristo beneficia incluso a aquellos que no han recibido el anuncio
de la Buena Noticia de la Salvación.
Dios creó el mundo y ha sido fiel al ordenarlo y
mantenerlo desde la creación. Como sabemos que El es fiel, también podemos
estar seguros de que nuestro Señor cumplirá sus promesas en nosotros. Si Dios
puede controlar las fuerzas de la naturaleza, con toda seguridad El puede
vernos mediante las pruebas que afrontamos.
El evangelio había sido predicado a los que desde entonces
estaban muertos, que por el juicio carnal y orgulloso de los hombres impíos
fueron condenados como malhechores, sufriendo algunos hasta la muerte;
Pero siendo vivificados para la vida divina por el
Espíritu Santo, vivieron para Dios como sus siervos devotos.
2Ti 4:1
Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su
manifestación y en su reino,
2Ti 4:2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye,
reprende, exhorta con toda
paciencia y doctrina.
2Ti 4:5
Pero tú sé sobrio en todo,
soporta las aflicciones, haz obra
de evangelista, cumple tu ministerio.
2Ti 4:7
He peleado la buena batalla, he
acabado la carrera, he guardado la fe.
2Ti 4:8 Por lo demás,
me está guardada la corona de justicia,
la cual me dará el Señor, juez
justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Los creyentes no deben temer aunque el mundo se burle de
ellos y les haga reproches; Viva con la
expectativa de que Cristo viene. El estar listo para
encontrarse con El implica crecimiento continuo en amor a Dios y a los demás.
Es importante orar regularmente, y también es importante llegar a los
necesitados. Sus bienes, su nivel social y su poder no significarán nada en el
reino de Dios, pero usted pasará la eternidad con otras personas. Invierta su
tiempo y sus talentos en lo que determinará toda una eternidad.
"La multiforme gracia de Dios" otorga los dones
extraordinarios del Espíritu Santo, llamados también "carismas". Algunas
personas, muy conscientes de sus talentos, creen que tienen el derecho de usar
sus aptitudes como lo consideren conveniente. Otras creen que no tienen ningún
talento. También destaca que deben dedicarse a los demás nuestros talentos;
ninguno de ellos es para nuestro disfrute exclusivo.
Cumple con
el llamado que DIOS te hizo, aviva y levanta bien alto el ministerio de la
evangelización;
Recuerda que
las ovejas son las que paren ovejas, no
Le des lugar al pecado somos nuevas criaturas
nacidos
Con CRISTO
dando muerte al pecado para siempre.
DIOS
TE BENDIGA
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